Richard Cottingham – The Torso Killer

admin 30 octubre, 2016 20

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Nunca fue abusado física, sexual o psicológicamente, tenía unos padres que lo querían y se llevaba bien con sus hermanos. A pesar de eso, entre 1977 y 1980, cometió cinco brutales asesinatos en los que  sometía a sus víctimas a violaciones y torturas, dejando únicamente un torso sanguinolento…

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Richard de joven, cuando estaba en la secundaria y aún no mataba.

Richard Cottingham nació un 25 de noviembre de 1946 en Bronx, Nueva York, ciudad en la que permaneció hasta que, cuando tenía 12 años, se mudó con su familia a New Jersey.

En New Jersey, Richard creció con sus dos hermanos menores, su padre (que trabajaba en una compañía de seguros) y su madre (encargada de las labores del hogar). En su colegio inicial, el St. Andrews, tuvo problemas haciendo nuevos amigos, aunque nunca sufrió el bulling ni tipo alguno de abuso. En efecto, aquellos dos años en el St. Andrews fueron afables pese a la soledad, ya que desarrolló interés por las palomas mensajeras y, además, solía juguetear frecuentemente con su madre en el patio trasero.

Ya a sus 14 años, Richard fue trasladado al colegio Pascack Valley, donde encontró mayor aceptación que en el colegio anterior, aunque tampoco llegó a ser un chico popular. Por otra parte, entre sus 14 y 18 años, Richard estuvo voluntariamente dentro de un equipo de corredores de larga distancia.

Después de culminar la secundaria, Richard estuvo trabajando como operador de computadoras en la compañía de seguros donde laboraba su padre. Paralelamente a eso, también tomó unos cursos de Informática que lo ayudaron a obtener, ya con 20 años, un mejor trabajo (también como operador de computadora) en la Blue Cross Blue Shield of Greater New York.

El primer gran error

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Aquí vemos a Nancy Vogel, a la que Richard asesinó cuando tenía 21 años. 

Richard nunca había sufrido abuso sexual, físico o psicológico, y sus padres eran personas relativamente equilibradas que lo querían y no abusaban del alcohol o las drogas. Sin embargo, pese a no contar con una razón aparente que lo encaminase hacia el mar de turbias emociones e impulsos que comúnmente conduce al delito, con apenas 21 años Richard mató a Nancy Vogel, una mujer casada de 29 años, madre de dos hijos.

El suceso se dio en 1967, pero nadie supo de la culpabilidad de Richard hasta el 2010, año en el cual confesó lo sucedido. En el crimen de Vogel, Richard tuvo facilidad para tener a la víctima a su alcance, ya que aparentemente la conocía, y esto pudo haber tenido mucho que ver en el hecho de que el cadáver de Vogel fuese encontrado en el coche que manejara cuando vivía.

En el vehículo, dejado cerca de Ridgefield Park, yacía el cadáver desnudo de la chica. Era claro, por los signos, que Vogel había muerto estrangulada. Las fuentes no mencionan explícitamente un abuso sexual, pero lo más probable es que sí lo hubiera habido.

Irónicamente, la primera detención de Richard, ocurrida en 1969, no tendría lugar por el gravísimo asesinato de Nancy Vogel, sino por algo tan “banal” como conducir borracho, delito que le costó 50 dólares y diez días en la cárcel.

Poco tiempo después de su breve arresto, a los 23 años Richard se casó con Janet, mujer con la cual habría de tener tres hijos.

Transcurrió así su vida con cierta tranquilidad, aunque en 1972 lo multaron y detuvieron brevemente por hurtar algo en una tienda; pero también, y esto ya evidenciaba sus fuertes inclinaciones criminales, lo acusaron de violación con sodomía incluida, aunque las evidencias no aparecieron y Richard pudo salir libre.

Por último y antes de hablar de sus grandes crímenes, habría que acotar que en1979 (esto es, justo en la época de su carnicería), después de que su esposa se enterara de dos infidelidades, ésta pidió el divorcio y se marchó a Poughkeepsie con sus tres hijos.

La carnicería

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Ésta es la radióloga Mary Ann Carr, a la cual Richard secuestró, llevó a un motel, la violó y torturó en el motel, la mató y la dejó tirada cerca de una alambrada…

Entre 1977 y 1980, Richard acabó con las vidas de 5 mujeres. Tras su arresto confesaría haber matado aproximadamente a unas 100 (incluyendo las 5 ya dichas), aunque es prácticamente seguro que aquello constituía una mentira para llamar la atención e inmortalizarse en el salón de la fama asesina; y es que, según indican las evidencias y los análisis, en realidad solo mató a una mujer más: Nancy Vogel, mencionada anteriormente.

Pasando ahora a detallar los grandes crímenes de 1977-1980, tenemos que el primero ocurrió la noche del 15 de diciembre de 1977. Esa noche, en las proximidades de una alambrada cercana a un motel de New Jersey, el cadáver de la joven (26 años) radióloga Mary Ann Carr fue encontrado en terribles condiciones: desnudo, con las piernas cortadas, los pechos extirpados, las muñecas marcadas por esposas, la boca con restos de cinta adhesiva, las marcas dejadas por lo que se describió como un “objeto contundente”, una serie de moretones, y abundantes mordidas impresas por el frenesí animal del asesino. La historia detrás de la escena dantesca era que Richard la secuestró cerca de su apartamento, la llevó a un hotel, y allí la torturó, abusó sexualmente de ella, y la estranguló y asfixió con cinta adhesiva. Tras lo cual, probablemente, la mutiló en la habitación para guardar el cuerpo con mayor facilidad, y finalmente lo dejó tirado cerca de la playa…

En marzo de 1978, Richard bebía en un bar cuando de pronto una mujer atrajo su atención. Él se acercó a la chica (Karen Schilt) pretendiendo ser un tal “John Schaefer”, conversó un rato con ella, la drogó (sin que ella lo notase), la llevó a un sitio que aún permanece sin identificar, y allí la violó, para finalmente, creyendo que estaba muerta, dejarla abandonada en una alcantarilla cercana a un complejo de apartamentos. Casi seguramente Karen estaba inconsciente cuando la violaban; ya que, poco después de su suplicio, fue encontrada por un empleado de hotel y llevada a la comisaría, donde no pudo recordar prácticamente nada de lo sucedido (debido a la droga que Richard le dio)…

Tras lo sucedido con Karen, Richard estuvo tranquilo hasta octubre de ese mismo año, mes en el cual violó e intentó matar a la prostituta Susan Geiger, quien afortunadamente sobrevivió.

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A la prostituta Deeda Godzari (arriba) y a otra prostituta que fue con ella a un motel, Richard las violó, torturó y cortó hasta dejarlas hechas unos torsos…

Esta vez no esperó mucho para su siguiente crimen, y en diciembre de 1979 contrató a una pareja de prostitutas y se las llevó al Travel Lodge Motor Inn, donde empleó gran parte de la noche en torturarlas y abusar sexualmente de ellas, para finalmente asesinarlas, cortarles las cabezas y las manos, meter las cabezas y las manos en un saco, prenderle fuego a la habitación y marcharse impunemente. Cuando el humo comenzó a salir por debajo de la puerta, un empleado del hotel avisó a los bomberos y, cuando posteriormente la Policía llegó, no había más que dos cuerpos mutilados y engullidos por el fuego: uno perteneciente a la prostituta de origen kuwaití Deedah Godzari (de 23 años y madre de un bebé de cuatro meses), el otro, perteneciente a alguien que aún está sin identificar, y que solo se sabe que era una chica con no más de 19 años.

Ya en 1980, un 5 de mayo, Richard acabó con la prostituta Valerie Ann Street de 19 años. El crimen fue descubierto por una mujer perteneciente al personal de limpieza del Heights Quality Inn, en New Jersey. Aquella pobre limpiadora nunca olvidará el día en que estaba aspirando un cuarto cuando de pronto, al meter la aspiradora bajo la cama, sintió que algo impedía el paso del aparato. ¿Qué sería? Para averiguarlo, hizo un esfuerzo y levantó el colchón, topándose con un auténtico cuadro de horror: era un cuerpo femenino, desnudo, con las manos esposadas contra la espalda, señas de fuertes golpes en las piernas, restos de cinta adhesiva en la boca, y mordidas por todas partes, sobre todo en los pechos, de los cuales el asesino había arrancado, muy al estilo de Chikatilo, verdaderos pedazos de carne, dejando casi ausente uno de los dos senos… Por suerte, Richard cometió el error de dejar una llave, y esto permitió extraer una huella digital.

La siguiente en la lista fue la prostituta Pamela Weisenfield, quien el 12 de mayo fue torturada y violada, pero el asesino la dejó con vida.

Su último asesinato fue la prostituta Jean Mary Ann Reyner de 25 años. El crimen ocurrió de noche, un 15 de mayo de 1980. Todo empezó cuando Jean Mary andaba ofreciendo sus “encantos” en una calle cercana al Time Square. Entonces Richard la vio, se acercó a ella y la llevó, supuestamente para gozar de sus servicios, al histórico pero decadente Hotel Sevilla, ubicado en la Calle 29 cerca de la Madison Avenue. En la habitación del hotel, aparentemente después de tener relaciones, Richard sacó un puñal y comenzó una brutal lluvia de puñaladas que sólo se detuvo cuando la chica, desnuda y con las carnes abiertas por todas partes, cerró los ojos y se durmió para siempre, rodeada de su sangre aún tibia. Tras el abominable acto, Richard cortó metódicamente ambos senos del cadáver, los puso elegantemente juntos en la cabecera de la cama, le prendió fuego a la habitación y se marchó, otra vez impunemente…

Modus operandi

Richard elegía prostitutas jóvenes y preferentemente rubias (la mayoría de víctimas eran rubias), solicitaba sus servicios; posteriormente, por lo general las drogaba poniéndoles tuinal en las bebidas que les ofrecía, después se las llevaba a un sitio cerrado (normalmente un motel), y allí las amordazaba, las ataba, les ponía cinta adhesiva en la boca, las violaba brutalmente, las torturaba, y finalmente las apuñalaba antes de asfixiarlas con una ligadura. También, y en gran parte para dificultar las investigaciones, solía cortarles la cabeza, las manos u otras partes que se llevaba con él. En sus sesiones de tortura, Richard las obligaba a llamarlo “maestro”, las mordía  de forma salvaje, las arañaba y/o mordía los pezones, les hacía cortes en los senos, y las aterrorizaba con una pistola de juguete, haciéndolas creer que les dispararía para finalmente dejar la pistola al alcance de ellas y reírse viendo como, al intentar disparar, no se producía la detonación… Por último, a veces se llevaba el cuerpo y lo escondía, o lo dejaba allí pero le quitaba partes e incendiaba el lugar, además de que solía tomar joyas y otras pertenencias de las víctimas.

Captura, investigaciones y juicio

El 18 de mayo de 1980, Leslie Ann O’Dell, una jovencita de 18 años, llegó a Nueva York en un autobús salido de Washington. No tenía dinero, necesitaba comer y dormir, y le gustaba el sexo; así que, apenas llegó, contactó con proxenetas que andaban por la estación de buses, y se entregó a la prostitución callejera, sin saber que lo lamentaría cuatro días después…

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Richard Cottingham siendo esposado después del veredicto, en el año 1982.

En efecto, llegó la noche del 22 de mayo y, mientras se exhibía en una esquina de la Avenida Lexington y la Calle25, Richard apareció y solicitó sus servicios. No fueron de una a la cama sino que siguieron el conocido ritual de la prostituta cara, a la cual primero se le invita unas copas y, ya después de haber gastado dinero en ésta, se le puede por fin ofrecer una suma considerable para disfrutar de sus servicios… Eso hizo Richard, y de maravilla, porque la conversación fluyó muy bien hasta las 03 a.m., hora en la cual, inesperadamente, le ofreció llevarla a una estación en New Jersey, a fin de que se libre de los molestos proxenetas de Nueva York, con los cuales parece que no estaba muy contenta…

Extrañamente, parecía que Richard en realidad quería entretenerse con la víctima antes de matarla, como si le hubiese agradado y quisiera gustar de su compañía antes del postre… En cuanto a Leslie, estaba convencida de las “buenas” intenciones de aquel caballero amable que, encima de librarla de los proxenetas neoyorquinos, le acababa de invitar un delicioso bistec en uno de esos restaurantes que abren toda la madrugada. Allí, en el restaurante, otra vez charlaron fluidamente, y Richard le ofreció 100 dólares a cambio de sexo, cosa que ella aceptó encantada, quedando en que el motel sería el Hasbrouck Heights Quality Inn.

Así pues, tras conseguir una habitación en el motel acordado, Richard le dijo que quería ir al frente un ratito, poco después regresó con un maletín y una botella de whisky, cerca de las 05 a.m. Allí en la habitación, él se ofreció a darle un masaje y ella adoptó con complacencia una postura adecuada; sin embargo, mientras él masajeaba su espalda, sacó un cuchillo del maletín y se lo puso en la garganta, a la par que sacó unas esposas y la inmovilizó…

Mientras Leslie trataba de hacerle entender que todo eso era innecesario, él comenzó a torturarla: mordisqueó uno de sus pezones y otras partes de su cuerpo, la violó por delante y por detrás, le hizo pequeños cortes con el cuchillo, la golpeó, la azotó con su cinturón de cuero y la forzó a practicarle felaciones; antes de las cuales, según contó Leslie, el asesino le dijo con autoritario desdén: “Tienes que tomarlo. Las otras chicas lo hicieron, tú también tienes que tomarlo. Eres una puta y tienes que ser castigada”.

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Richard Cottingham de viejo, sufriendo su condena de cien años en prisión.

Si no fuera por lo estremecedor de los gritos de Leslie, el asesino habría acabado con su vida, pero el personal del hotel oyó su agonía y llamó a la Policía. Cuando los agentes irrumpieron en la habitación, Richard tomó sus instrumentos de tortura y salió corriendo, pero otros policías lo interceptaron y capturaron en el pasillo.

Finalmente, tras extraérsele confesiones y realizar las debidas investigaciones, Richard fue encontrado culpable de 15 de los 20 cargos que se le imputaban. El proceso judicial duró tres años, durante los cuales Richard intentó suicidarse dos veces, aunque no pudo escapar de ser sentenciado a cien años en prisión, pena que aún cumple.

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FUENTES: 123456

Originally posted 2013-06-19 14:57:29. Republished by Blog Post Promoter

20 Comments »

  1. Superunknown 21 junio, 2013 at 14:43 - Reply

    Pues que hijo de puta tan loco. La mayoria de los asesinos tienen algun trauma, algun desorden desde su infancia ya sea por culpa de sus padres, el medio que los rodeaba o alguna otra cosa de importancia, pero este ser parece que lo tuvo todo, solo que, simplemente estaba dañado.

  2. slenderhill 23 junio, 2013 at 1:58 - Reply

    Aquí es donde llega la pregunta: ¿los asesinos nacen o se hacen????…….

  3. TuemiPac 24 junio, 2013 at 18:03 - Reply

    Dios se apiade de su alma.

    • Lucas 2 septiembre, 2013 at 1:17 - Reply

      “Dios se apiade de su alma”… Para qué? Para que vaya al cielo? Mejor que no se apiade y que arda eternamente en el infierno, torturado por un demonio que le obliga a llamarlo maestro xD

  4. Jani 24 junio, 2013 at 23:26 - Reply

    Seguro su mamá era prostituta o tal vez la encontró con otro que no era su padre, la tachaba de puta y se desquitaba con cualquier mujer que se dedicara a eso.

  5. pox 28 junio, 2013 at 23:01 - Reply

    Muy buena historia de esas veces que no tienes trabajo, yo tambien pienso que tal vez su mamá era una prostituta o que él la creía así porque la pilló en algo así

  6. leander anto 29 junio, 2013 at 15:37 - Reply

    Mierda! no sabia que santa Claus pudiese ser tan cruel con las niñas malas =(

  7. trolon 29 junio, 2013 at 22:57 - Reply

    Parece que es algo genético esto de ser así

  8. elida aponte sanchez 5 julio, 2013 at 3:35 - Reply

    Como activista lesbiana venezolana , detesto estos feminicidios¡

  9. jade 9 julio, 2013 at 9:16 - Reply

    Lo hubieran dejado matar a mas putas y bailarinas

  10. jade 9 julio, 2013 at 9:19 - Reply

    Que lástima que no lo dejaron matar a mas putas y bailarinas

  11. Mel 10 julio, 2013 at 19:18 - Reply

    x’D concuerdo con Jade adsfasfas

  12. alias 13 julio, 2013 at 4:05 - Reply

    No hace falta ser activista ni lesbiana ni venezolana para detestar este tipo de actos, basta con ser humano.

  13. Gabriela 14 julio, 2013 at 3:00 - Reply

    Que enfermo!!!!!!!!!

  14. carmen chang 27 julio, 2013 at 10:40 - Reply

    Otro cobarde loco más. Por qué no ataca a hombres, zatrapa patético.

  15. petus ummus 2 agosto, 2013 at 19:14 - Reply

    La ultima fue dificil, era media botona. Es lo que pasa con las putas, en fin buen post y buen fin de semana.

  16. ariel 1 septiembre, 2013 at 15:06 - Reply

    Cada vez estoy mas convencido ( a fuerza y razon de lecturas especificas y del tema ) de la posibilidad de que el asesino ya nace asesino y no hay vuelta atras ni ningun tipo de cura.

  17. wolf 28 enero, 2014 at 22:06 - Reply

    el aaesino no nace asesino si no q observa las deficiencias de su entorno y quere perfeccionarlo si se fijan casi todas sus victimas escepto la primera son personas q segun la sociedad son malas el asesino las trata asi porq tiene una mentalidad bolqueada por el deseo inebitable de matar y liberar asi al mundo la primera victima solo fue para desapareser la culpa de su pensamiento y dejar q su apatia se apoderara completemnte de el como en casos q ya hemos visto este tipo de asesinos son de los mas peligrosos.

  18. massiel 5 marzo, 2014 at 17:12 - Reply

    no se si se dieron cuenta ya, talvez sea casualidad o no se que, pero puede notar que casi todas las victimas llevaban en nombre de “ANN”…..
    es una observacion que hice….talvez es solo casualidad o el asesino tenia algun fetiche con las “ann” o tlvez alguna mujer llamada ann le hizo daño..

  19. ivan 7 abril, 2014 at 9:24 - Reply

    que gran tipo

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