Karl Denke – El Caníbal de Ziebice

admin 25 noviembre, 2016 23

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Lo creían un hombre devoto, pacífico, un ser caritativo que daba limosna y ofrecía hospedaje a vagabundos. Nadie sabía el monstruo que realmente era: un demonio implacable, que descuartizaba a sus víctimas para comer y vender su carne…

Karl nació en el seno de una rica familia granjera, un 10 de agosto de 1870 en Oberkunzendorf (cerca de la actual Ziębice, en lo que hoy es Polonia), dentro del territorio de la Baja Silesia. Diez años después se trasladó a Muensterberg (hoy Ziębice). Descrito por sus profesores como un chico “muy obstinado” y que “no tiene respeto por los maestros”, Karl era un alumno que se aburría en clase, sacaba pésimas notas y recibía constantemente castigos y reprimendas de sus docentes, quienes lo consideraban un “idiota”, no solo por sus dificultades para aprender sino porque hasta los seis años no  aprendió a hablar…

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Letra manuscrita de Karl Denke.

Tras acabar la escuela, a los 12 años Karl escapó de casa, y sobrevivió como aprendiz de jardinero, por un período del cual no se sabe mucho de su vida. Ya a los 25, pudo comenzar una vida económicamente independiente, pues su padre murió y, si bien la finca pasó a manos de su hermano mayor, él recibió suficiente dinero de herencia como para comprar un terreno, aunque le fue mal en su intento por ejercer la agricultura y tuvo que vender ese terreno, consiguiendo con esa venta un capital suficiente para adquirir una casa en lo que ahora es la Calle Stawowa, en Ziebice. Sin embargo, sus ahorros se esfumaron ante la feroz crisis inflacionaria de su tiempo, y entonces tuvo que alquilar su casa, aunque no se mudó sino que permaneció en un pequeño apartamento en la parte derecha de la planta baja, además siguió ocupando la tienda de pie junto a la casa.

En lo que respecta a su vida social, se sabe que era un sujeto solitario al que no se le acercaba “ningún hombre ni mujer” (nunca se le conoció pareja, por ejemplo), aunque sin embargo la gente de su comunidad lo apreciaba, ya que era un hombre tranquilo y amable, que participaba activamente en la vida religiosa de la localidad, daba limosna con relativa frecuencia y hasta invitaba a personas sin hogar a dormir en su casa, llegando así, en virtud de esa actitud caritativa, a ser apodado como “Vatter Denke”, esto es, “Papá Denke”. Debido a su buen proceder y a que no se le conocía vicio alguno (no era alcohólico ni se le conocía parafilia alguna), la Policía llegó a darle una licencia de vendedor, cosa que Karl aprovechó para vender cinturones, tirantes, cintas, cordones de zapatos y “escabeche de cerdo sin hueso”. Gracias a eso Karl logró sobrevivir en medio de una crisis donde la clase media estaba cada vez más asfixiada, al punto de que muchas familias comían como si fueran pobres. Nadie sabía de dónde sacaba sus productos Karl, y como era tan tranquilo, a nadie se le ocurrió sospechar que todas esas cosas que él vendía, estaban nada más y nada menos que fabricadas a partir de carne y piel humana…

Antes de que se descubriese el lado oscuro de Karl, podría pensarse que su hermano mayor presenció, en la única ocasión en que Karl aceptó una invitación a comer de su familia, lo que podría considerarse como un breve asomo de la tendencia que permitiría explicar la fuente de los productos que Karl vendía; puesto que, según contó el hermano mayor de Karl, Karl había devorado dos libras de carne, por lo que desde ese día le llamó “El Glotón”, todo en tono de broma, sin imaginar lo que se escondía detrás de ese desmesurado apetito por la carne…

El monstruo escondido

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Dibujo que recrea a Karl Denke matando con un pico, instrumento que más empleaba para cometer sus asesinatos.

No se sabe mucho de la personalidad de Karl Denke, ya que su caso estuvo olvidado hasta que en 1999 Lucyna Bialy, encargada de la Biblioteca de la Universidad Wroclaw de Silesia, revivió a este asesino en base a una publicación sustentada sobre las investigaciones de la Prensa alemana de los años veinte. Así, lo que sabemos de Karl proviene de documentos y observaciones dispersas de familiares, conocidos y sus conciudadanos. En este marco de escasos datos, se sabe que sus crímenes no estuvieron relacionados con motivaciones sexuales, y que más bien obedecían a una racionalidad operativa desprovista de toda moralidad e investida en un escalofriante maquiavelismo pues, en teoría, se supone que Karl mató para alimentarse y conseguir dinero en medio de una crisis económica. Muy probablemente hubo algo más, y se especula, en base a la información que existe, que Karl era en el fondo un sujeto muy egoísta que, en parte por su insuficiente capacidad intelectual como para reflexionar sobre conceptos morales, no tenía verdadera conciencia de lo que estaba haciendo, cosa que no debe interpretarse en el sentido de que no sabía que sus actos estaban mal, pues lo sabía, pero carecía de empatía y de comprensión suficiente de lo que a nivel moral significaban sus asesinatos más allá del mero hecho de ser malos. Tenemos así que Karl simplemente buscaba sobrevivir, y para hacerlo generalmente recurrió a vagabundos de la estación de tren, a los cuales invitaba a casa tras ganarse su confianza, sin que estos sospechasen que terminarían como “escabeche de cerdo” en el mercado.

La mayoría de sus víctimas fueron personas sin hogar de sexo masculino, y con todas siguió el mismo procedimiento: llevaba a la víctima al apartamento y, en un momento de descuido de ésta, la golpeaba con un pico, una y otra vez hasta matarla… Ya muerta, la descuartizaba metódicamente, se deshacía de lo que no servía del cuerpo, y el resto lo guardaba según el fin que le fuera a dar…

Sorprendentemente, Karl empezó a matar bastante tarde, cuando tenía 39 años. Su primera víctima fue Emma Sander de 25 años, en 1909. No obstante, su tendencia oscura recién floreció plenamente en 1921 (cuando él tenía 51 años), pues fue entre ese año y 1924 cuando Karl asesinó a prácticamente todas sus víctimas, según se deduce de un conjunto de hojas en que anotó los nombres de las víctimas, las fechas de las muertes, y el peso de los cuerpos, todo en el contexto de un macabro plan para vender su sabroso escabeche de cerdo y demás productos…

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Esta es la casa de Karl Denke: él ocupaba un apartamento en la parte baja y una tienda que estaba al pie de la casa, el resto lo alquilaba. Allí, entre 1921 y 1924, cometió casi todos sus asesinatos.

Antes del episodio que causó la captura de Karl, los vecinos se habían quejado varias veces del fuerte y penetrante olor que venía de su apartamento. Además Karl siempre tenía mucha carne, incluso cuando nadie tenía dinero para comprar carne… ¿De dónde sacaría la carne? Matar perros callejeros para vender su carne era ilegal, y los vecinos sospechaban que los canes eran la fuente de la materia prima de los escabeches de Karl, pero nadie intentó hacer algo porque sentían agrado por Karl y no daban importancia a la vida de los canes. ¿Y los cubos de sangre del patio? Si la carne era de perro, la sangre también debía ser de perro, y no importaba… Por último, quedaban los constantes ruidos de martilleo y aserrado que provenían del apartamento de Karl, y el hecho de que a menudo lo veían salir de noche con grandes fundas, y regresar siempre con las manos vacías… ¿Qué había en las fundas?, ¿Sacaba también de los supuestos perros el dinero para las otras cosas que vendía o eran estas mismas cosas hechas de perro? Aquello era una mera sospecha, y lo peor que podían pensar de Karl, era que estuviese explotando a los pobres canes callejeros para ganarse la vida. Pero lo que vendía era bueno, y eso, junto al hecho de que se le consideraba un buen tipo, bastó para que lo dejaran en paz y no diesen mucha importancia a la conjetura de los perros…

El día de la caída

Entre las doce y la una de la tarde del 21 de diciembre de 1924, el cochero Gabriel, inquilino de Karl Denke, escuchó gritos de socorro provenientes de la planta baja. Temeroso de que Karl se hubiese herido, bajó corriendo a ayudar, pero no encontró a Karl, sino a un joven que avanzaba tambaleándose en medio del pasillo, con el rostro cubierto de agonía y la sangre chorreando de las grietas de su cráneo abierto… Estupefacto, Gabriel vio cómo el joven se le acercaba, luchando contra la inconsciencia que finalmente lo abatió después de que alcanzase a contar que “Papá Denke lo había atacado con un pico”…

Afortunadamente Gabriel pudo ayudar al joven, un vagabundo llamado Vincenz Oliver. De ese modo, aproximadamente a la una de la tarde, Vincenz apareció con la respiración agitada en la estación policial. Allí contó todos los horrores vividos a los impresionados policías, que se resistían a creer que Karl fuese capaz de tales atrocidades pero, por la insistencia de Vincenz, terminaron creyendo que aquello era posible y detuvieron a Karl, quien insistía que solo estaba defendiendo su propiedad de un “ladrón desconocido”. Pero mentía, y antes de que los restos humanos le hiciesen un jaque mate judicial, en la misma noche de su detención, un guardia encontró el cadáver de Karl Denke en la celda. Karl Denke se había ahorcado con una soga hecha de pañuelo, pues prefirió desaparecer para siempre antes que afrontar la vergüenza y el rechazo públicos, antes que ser conocido por lo que en verdad era: un monstruo sanguinario.

Informe de los horrores

Después de que el cadáver de Karl fuese devuelto a su familia, los policías fueron a la casa de éste, justo en la mañana de la Navidad de 1924, un día que debía estar marcado por la alegría familiar, la devoción al Salvador y la caridad, pero no los horrores inefables que pronto verían en la tienda de Karl, y que posteriormente, en 1926, fueron publicados en un informe, presentado por Friedrich Pietrusky (entonces jefe interino del Instituto de Medicina Legal en Breslau) y aparecido en la Deutsche Zeitschrift für gesamte Gerichtliche Medizin, informe del cual ponemos aquí algunos fragmentos que hemos traducido y consideramos particularmente interesantes:

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Lugar en el cual se encontraron ollas con carne humana, preparada por Karl.

‹‹Los primeros hallazgos realizados en la búsqueda en casa de Denke, fueron huesos y trozos de carne. Estos últimos se encontraban en una solución de sal que estaba en un tambor de madera. Hubo en total quince piezas de piel.››

‹‹No hay evidencia de reacción vital de los organismos ante los cortes realizados, lo que significa que estos últimos no se efectúa mientras las víctimas todavía estaban vivas. Sin embargo, un poco de piel y los músculos de los cuellos estaban desaparecidos, así como las extremidades [brazos y piernas], la cabeza y los órganos sexuales. Las lesiones no se pudieron determinar, ni la naturaleza de la muerte o de la herramienta de la delincuencia.››

‹‹En tres ollas medianas llenas de salsa de crema, se encontró un poco de carne cocida, parcialmente cubierta con piel y cabello humano. La carne era rosa y suave. Todas las piezas parecían cortadas por la zona glútea [trasero]. Una olla tenía sólo media porción. Denke debe haber comido la otra porción antes de ser detenido.››

‹‹Me gustaría mencionar aquí que no hay evidencia de que Denke nunca ha vendido la carne de sus víctimas [todas las pruebas, evidentemente, ha sido comido!]. Sin embargo, parece seguro que sus invitados, es decir, los vagabundos, se ofrecieron para comer él.››

‹‹En el cobertizo, en el que se encontraron las piezas de carne, había también un barril lleno de huesos que se limpiaron de tendones, músculos, etcétera, que muy probablemente han sido quitados tras previa cocción (…). Otros restos fueron encontrados detrás del cobertizo. Aparte hubo una pierna que se mantuvo en el estanque que Denke había cavado muchos años antes, y también piezas esqueléticas fueron descubiertas en el bosque local.››

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Foto que muestra los huesos de algunas víctimas de Karl Denke.

‹‹Las superficies de corte de los huesos son irregulares, como si se hubiese aplicado una fuerza contundente, tal y como el extremo romo de un hacha o un martillo. Algunos huesos estaban visiblemente aserrados. Pocos lugares muestran rastros de una herramienta puntiaguda (…). Igualmente se encontraron tales huellas en las articulaciones, que deben haber sido cortadas con un cuchillo.››

‹‹Los dientes que fueron encontrados pertenecían sin duda a por lo menos veinte personas […]. Sin embargo el Profesor Euler señala que algunos dientes individuales aparecen más de dos veces que lo estadísticamente esperable (esto concierne a los segundos premolares e incisivos), lo que sugiere que podrían haber sido aún más las víctimas.››

‹‹El profesor Euler resumió que entre las víctimas había sin duda una persona que no era mayor de dieciséis años, mientras que la mayoría eran significativamente mayores de cuarenta años, dos personas fueron probablemente de veinte o treinta años de edad, y una tenía entre treinta y cuarenta.››

‹‹Las pruebas no han dado resultado positivo sobre el sexo de los individuos, ni sus puestos de trabajo.››

‹‹Entre los tirantes de Denke, tres pares se hicieron de piel humana. Son alrededor de seis centímetros de ancho y setenta centímetros de largo. El cuero no es suave y está roto en un punto. No parece curtido, sólo seco y libre de tejido subcutáneo (…). Todos los tirantes muestran huellas de uso y uno de ellos se encontró en el mismo Denke.››

‹‹Al lado de los tirantes, Denke tenía también tiras de cuero cortadas de piel humana, que trata con betún y cuyas partes fueron ensambladas con trozos y tiras de tela.››

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Foto que muestra la pica (arriba) que comúnmente Karl empleaba para matar a sus víctimas, y la sierra y los cuchillos que usaba para cortarlas una vez muertas.

‹‹Muchos de estos cordones estaban hechos de cabello humano.››

‹‹Un gran número de tarjetas de identificación y documentos privados de varias personas se encontraron en la habitación de Denke, así como libros de contabilidad de los ingresos por el jardín, las horas de trabajo, etcétera (…). Se otorga más atención a algunas hojas sueltas de papel en las que aparecen los nombres de treinta hombres y mujeres. En frente de cada nombre hay una fecha – probablemente la fecha de la muerte de la persona. En el número 31 sólo hay una fecha. El registro es cronológico.La numeración comienza sólo en el número once. En el caso de las mujeres, sólo el nombre de pila se indica, las notas para los hombres son mucho más detalladas, por lo general con la fecha de nacimiento, lugar de estancia y el estado de la persona interesada. La suposición de que esta es la lista de las víctimas se justifica por el hecho de que las tarjetas de identificación que se encuentran en la habitación de Denke pertenecían a personas cuyo paradero no pudo ser identificado por otros medios (…). Por el aspecto de las hojas, se puede asumir que la lista no se ha hecho en un día. Por un lado (de las hojas) están las iniciales del nombre seguidas de un número, que indica muy probablemente el peso de la persona en cuestión. En otra hoja de papel, al lado de un nombre se destaca lo siguiente: “muerto, 122, 107 desnudo, destripado 83”.››

‹‹De las herramientas utilizadas para los asesinatos y la fragmentación de los cuerpos, estas se pueden dividir en: tres hachas, una gran sierra para madera, una sierra para cortar árboles, una pica, y tres cuchillos.››

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FUENTES: 1 2345 6

Originally posted 2013-07-19 22:56:09. Republished by Blog Post Promoter

23 Comments »

  1. CIRO 23 julio, 2013 at 23:08 - Reply

    Qué sanguinario, ojalá no regrese de donde está

  2. carmen chang 24 julio, 2013 at 0:41 - Reply

    Karl Denke. uhh. Otro loco más. Por qué razón los locos la agarran con matar a los demás.? Deberían matarse antes que dañar a otros.

  3. Sergio Lopez 24 julio, 2013 at 4:28 - Reply

    Usualmente los victimarios fueron victimas anteriormente, esto crea un circulo ininterminable de violencia, que ellos se suiciden solo es terminar con su propio tormento.

  4. Daniel. 28 julio, 2013 at 22:30 - Reply

    Por lo general los psicopatas se caracterizan por su alto coeficiente intelectual , este en cambio lo tenia reducido segun el especialista .

  5. Javier Lopez 29 julio, 2013 at 5:05 - Reply

    Los asesinos matan y luego los mata la gente a ellos. El ser humano deveria aprender a defenderse por si mismos para evitar a estos malandrines.

  6. pedro 29 julio, 2013 at 18:06 - Reply

    Yo admiro la inteligencia de estos sociópatas, me gustarçía estar en sus mentes para ver que impulsa a estos tipos que están conscientes de lo que hacen pero tienen cada uno su original razón…!!

  7. angel 2 agosto, 2013 at 15:12 - Reply

    Por raro que parezca, me fascinan estas historias de horror de la vida real, que llevan a un ser humano a cometer estos horrores

  8. Hannibal 4 agosto, 2013 at 23:42 - Reply

    Eso es brutal

  9. Montse 5 agosto, 2013 at 10:01 - Reply

    Me dan ganas de vomitar

  10. Angel 7 agosto, 2013 at 8:18 - Reply

    A mi me parecio que no fue muy inteligente, solo buscaba sobrevivir en un mundo donde todos tenian el fracaso seguro, pero he de admitir que escoger a gente vulnerable es algo ingenioso que no llamara mucho la atencion, en cuanto a las armas que uso, pudo haber escogido otras tecnicas para someter a sus victimas sin dañar mucho sus cuerpos, porque al fin y al cabo los necesitaba para sobrevivir ya sea alimentandose o para vender lo que sacaba de ellos. El simple hecho de que no lo hayan descubirerto durante esos años nos da a conocer que las personas son muy tontas, no sospechaban de el aun viendo sangre y carne en su patio y el olor que desprendia de su propiedad. Las apariencias engañan, ¿y que hizo con los demas huesos?

  11. laura 11 agosto, 2013 at 16:38 - Reply

    Es muy interesante la historia de Karl y no me causa escalofrio, lógicamente esta persona estaba demente, pero siempre hay algo que los lleva a este extremo

  12. sol 19 agosto, 2013 at 0:04 - Reply

    Yo creo que los jueces que no condenan a estos psicopatas o les dan condenas minimas son iguales o mas psicopatas que ellos

  13. antonio 25 agosto, 2013 at 21:08 - Reply

    Es algo espeluznante pero a la vez da morbo el saber de estas historias como sacadas de una película de terror, y por raro que les parezca a los demás a mi me pasa lo mismo que a Ángel me gustan mucho estas historias de Psicópatas y asesinos seriales desde niño me ha llamado mucho la atención estos temas y películas de terror, incluso tuve muchas conductas similares en mi niñez con muchos de estos asesinos creo que no en todos los casos se desarrollan la psicopatía criminal aún compartiendo muchas caracteristicas

  14. kent 13 septiembre, 2013 at 15:56 - Reply

    Este tipo era demasiado tonto como dijo Daniel, los psicópatas tienen un alto coeficiente intelectual, como Andrei Chikatilo, Ed Gain, entre otros.
    Ineteresante la historia de estos sociópatas

  15. gillian 22 septiembre, 2013 at 14:04 - Reply

    Me encanto. Me emociona saber lo que este tipo de persona hace para sobrevivir.

  16. gato 18 noviembre, 2013 at 21:00 - Reply

    No me parece ingenioso para nada una bestia sanguinaria como esta.\El mero echo de matar a un ser humano ya demuestra su rudimentaria inteligencia como pueden decir que una bestia que sale adelante para sobreviviir de esta forma se le puede decir que tiene un coeficiente mental alto si el principio de la sabiduria es el temor a Dios empezando por alli el hombre es inteligente y civilizado

  17. zobra 3 enero, 2014 at 14:28 - Reply

    los años veinte fueron un caos en alemania por culpa del tratado de versalles ,habia tanta hambre que se comian,caballos ,perros ,gatos,ratas y este fue un poco mas lejos

  18. zobra 3 enero, 2014 at 14:31 - Reply

    muy parecido a joe ball,hasta en el suicidio que no dio tiempo a interrogarlo

  19. zobra 3 enero, 2014 at 14:32 - Reply

    no pago por sus crimenes

  20. marko 10 febrero, 2014 at 15:26 - Reply

    Con esta historia se deduce que el sabor de la carne humana es muy parecido a la de cerdo. La gente consumia sus productos sin darse cuenta de lo que en realidad comian.

  21. ivan 7 abril, 2014 at 9:22 - Reply

    es hermoso lo que hizo lastima que lo hayan atrapado

  22. Virginia 30 mayo, 2014 at 1:07 - Reply

    De acuerdo con el comentario de Sergio López. En la mayoría de los casos, los victimarios fueron víctimas anteriormente… Al leer todos los casos de esta página (muy buena por cierto) te das cuenta que muchos de estos asesinos sufrieron el desprecio y/o maltrato físico de su familia o por parte de la sociedad generalmente en la infancia, eso generó ese odio, resentimiento hacia las demás personas, que después se volvió total indiferencia hacia el dolor ajeno.Sinceramente, por mas atroces que hayan sido sus crímenes, no puedo evitar sentir cierta lastima por ellos. Y con la discriminación, rechazo y maltrato que hay de parte de la sociedad hoy en día no me extrañaría encontrarme con mas de estos casos que se presentan en esta pagina. Por favor, enséñenles a sus hijos el respeto, que no sean crueles con sus pares. Denles amor y las herramientas para saber vivir. Es feo no saber manejarse en la vida y convivir con el maltrato. Algunos minimizan estos problemas, pero pueden acarrear grandes consecuencias…¿No quedo claro con estos artículos?

  23. almafuerte.v8 16 julio, 2014 at 7:52 - Reply

    Un demente total…..comer krne humana ?un asco total…solo una persona anormal haria eso.

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