Joseph Vacher – El Destripador de Francia

admin 10 noviembre, 2010 3

Fue un asesino serial de Francia en el siglo XIX, caracterizado por su rostro desfigurado y el sombrero de piel de conejo que siempre usaba. Le llamaron “El Destripador de Francia” ya que mutilaba brutalmente a sus víctimas.

Conocido como El Destripador de Francia, Joseph Vacher fue un asesino serial que conmocionó a la población local en el siglo XIX. Su apariencia atemorizaba pues su rostro estaba desfigurado debido a un intento de suicidio, su atuendo siempre iba acompañado de un sombrero de piel de conejo. Su apodo lo ganó con su modus operandi, ya que mutilaba a sus víctimas con brutalidad e incluso se ensañaba con sus cadáveres.

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El origen del demente

De niño Joseph torturaba animales y de adolescente golpeaba a las jóvenes campesinas con las que tenía relaciones sexuales. Después, a sus 19 años, fue arrestado por intentar violar a un niño.

Joseph Vacher nació el 16 de noviembre de 1869 en Bourg-en-Bresse en Beaufort, Francia. Era hijo de una familia de granjeros, y como era la tradición fue enviado a realizar sus estudios en una estricta escuela católica, donde aprendió obediencia y temor a Dios.

La niñez de Joseph estuvo vinculada al campo y pronto su perturbada mente empezó a experimentar torturando animales y golpeando a las jóvenes campesinas con las que solía tener relaciones sexuales en su adolescencia. Luego, cuando tenía 19 años en 1889, fue arrestado por intentar violar a un niño.

Vacher escapó de las necesidades y el hambre que se vivían en su hogar (era el último de 15 hermanos en su familia) uniéndose al ejército. Su lento progreso dentro de la milicia, seguido de un ataque depresivo, lo condujo a su primer intento de suicidio tras cortarse la garganta sin éxito.

En 1893 mientras aún estaba en el ejercito, se enamoró de una joven sirvienta llamada Louise, mujer a la que trató de cortejar en varias ocasiones, pero ella rechazaba sus avances. Cuando Joseph culminó su servicio militar le propuso matrimonio, pero la joven se burló de él. Vacher, tras el rechazo, comenzó a mostrar su malvada personalidad y le disparó cuatro veces, aunque por suerte ella sobrevivió mas terminó seriamente herida.

En 1893 y estando en el ejercito (arriba, derecha), Joseph Vacher se enamoró de la joven sirvienta Louise (arriba, izquierda), a la que trató de cortejar varias veces, pero ella lo rechazaba. Cuando Joseph culminó su servicio militar le propuso matrimonio, pero la joven se burló de él: aquello detonó el monstruo que Vacher  guardaba, pues como castigo a su orgullo le disparó cuatro veces, aunque ella sobrevivió y solo terminó seriamente herida.

Tras el intento de asesinato, el soldado psicópata intentó suicidarse al dispararse en la cabeza dos veces, una de las balas se alojó en su cráneo, cerca de su oreja: como consecuencia de esto los músculos de su rostro derecho se paralizaron al igual que su ojo, y la bala permaneció en su cabeza hasta el día de su muerte. Después de este evento, Joseph terminó mentalmente inestable y fue ingresado a la institución mental Dole en Jura.

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Sanatorio Dole

A sus 24 años, tras librarse de un sanatorio, Joseph se entregó por 4 años a una vida de vagabundo errante.

Una vez internado, Vacher escapó a los pocos días, pero fue re-capturado cuando apareció el cadáver de un joven de 17 años con múltiples puñaladas y el abdomen abierto. Joseph se declaró culpable y lo reingresaron en el sanatorio. Aunque el tratamiento médico no hizo nada por él, los doctores le dieron de alta tras ser considerado completamente curado y así fue liberado en abril de 1894.

Tras su liberación, Vacher de 24 años se convirtió en un vagabundo y por los próximos 4 años viajó de pueblo en pueblo por el sur de Francia, como también desde Normandía a Provenza, sobreviviendo con las limosnas que pedía tras tocar su acordeón y con lo que ganaba como jornalero en granjas clandestinas.

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Años oscuros y captura

Durante este tiempo descuartizó seis mujeres y cinco adolescentes, su degenerada mente hizo que tenga relaciones con los cadáveres y que luego de eso mutilara los órganos sexuales de las víctimas.

Vacher acechaba a sus víctimas cuando estaban solas, para atacarlas con su cuchillo. Muchas de las personas que mató eran pastores que cuidaban ovejas en el campo.

Durante su tiempo de vagabundo, Vacher descuartizó seis mujeres y cinco adolescentes, teniendo relaciones con los cadáveres y luego mutilando sus órganos sexuales. También solía comerse las vísceras de las víctimas, beberse su sangre y sacarles los ojos. Muchas víctimas fueron pastores que cuidaban ovejas en el campo. Arriba, vemos una ilustración de la época sobre sus atroces crímenes.

Su perversión hizo que comiera sus vísceras, bebiera su sangre, e incluso les sacara los ojos. Las víctimas de Vacher eran apuñaladas repetidamente. Así, se encontraron cadáveres destripados, violados y sodomizados.

El 4 de agosto de 1897, Joseph atacó a una campesina mientras recolectaba piñas: ella se resistió y sus gritos de auxilio alertaron a su esposo e hijo, los dos sometieron a Joseph (arriba una ilustración de la época) y lo llevaron a la Policía. Después, en el último día de 1898, su cabeza rodó ante una multitud jubilosa.

La última presa del destripador de Francia fue la razón de su captura. Cuando el 4 de agosto de 1897, Joseph atacó a una mujer en el campo Ardèche mientras recolectaba piñas: ella se resistió y sus gritos de auxilio alertaron a su esposo e hijo, los dos sometieron a Joseph y lo llevaron a la Policía. Sin embargo las autoridades tenían pocas evidencias sobre la participación de Vacher en los brutales asesinatos, y por su ofensa lo sentenciaron a 3 meses en prisión.

De inmediato se llevó a cabo una prolongada investigación psiquiátrica dirigida por el eminente profesor Alexandre Lacassagne, quien diagnosticó a Joseph legalmente cuerdo y apto para ser enjuiciado. El profesor llegó a esta conclusión debido a que el asesino detalló con exactitud los asesinatos que había cometido, y a que en su bolso llevaba lazos previamente cortados, y la navaja plegable de mango de madera con la que apuñalaba a sus víctimas.

Joseph fue juzgado por matar a un joven pastor en 1895, pronto se descubrió que también asesinó a una anciana, cinco mujeres pastoras y cinco jóvenes pastores. Se cree que en sus viajes Vacher asesinó alrededor de 30 personas. En un desesperado intento para ser condenado como demente, el asesino se dirigió a la corte sin permiso con gritos que decían:

“¡Gloria a Jesús! ¡Larga vida para Juana de Arco!”, entre otras frases de origen religioso.

Durante el juicio, Vacher sin ninguna razón aparente escribió una carta al juez confesando:

“Si, yo cometí esos crímenes, los hice en momentos de ira”. En la carta se declaraba demente tras haber sido mordido por un perro rabioso cuando él tenía 8 años, por esto su sangre quedó permanentemente envenenada.

 Joseph Vacher fue sentenciado a muerte el 28 de octubre de 1898, la multitud aplaudió ante el veredicto. Y, el 31 de diciembre de 1898, fue llevado a empujones hacia el cadalso, debido a que se rehusaba a avanzar. La multitud aplaudió de júbilo cuando la cabeza del monstruo fue cercenada por la guillotina y rodó por el piso.

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El legado de Vacher

Aunque las investigaciones posteriores a su muerte no hallaron el resto de todos los cuerpos, algo bueno surgió gracias a Vacher. En 1912 se creó una ley que fichaba a todos los vagabundos y errantes que merodeaban en Francia, también se crearon brigadas móviles de la Policía Judicial, las cuales se conocerían como Brigadas del Tigre y estarían encargadas de que el caso de Joseph Vacher no se volviera a repetir, aumentando así la seguridad de las zonas rurales.

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FUENTES: 12345

3 Comments »

  1. Paola 28 julio, 2013 at 5:18 - Reply

    Muchos vagabundos sufren enfermedades mentales y si a esto sumamos el rechazo socialca su condición tenemos como resultado asesinos potenciales. Generalmente los ignoramos porque nos hacen pensar en cosas que queremos olvidar de la sociedad o pasamos junto a ellos sin precaución pensando que estan borrachos o enfermos y débiles….

  2. carmen chang 29 julio, 2013 at 17:55 - Reply

    Iba a leer sobre este asesino, pero me siento ahita de asesinos. Voy a descansar para poder leerlo.

  3. nerida 27 agosto, 2013 at 20:36 - Reply

    Dejan a un demente errante por el mundo y miren lo que pasa se enloquecen hasta tal punto que llegan a hacer esas monstruosidades si su cabeza rodo por el suelo su cabeza debio ser clavada en picas

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