John Wayne Gacy – El Payaso Asesino

admin 28 marzo, 2012 28

No se sabe qué produjo más espanto a los ciudadanos del Chicago de hace 24 años: si el hecho de que 33 jóvenes hubieran muerto salvajemente torturados, o el de descubrir que su asesino era uno de los vecinos más amables, caritativos y respetables del lugar…

El Payaso Asesino

Gacy era un ciudadano ejemplar, un hombre eficaz para los negocios, buen esposo y hábil para socializar. En su tiempo libre, solía vestirse de payaso y entretener a los niños ingresados en el hospital local

El lector que a partir de ahora va a adentrarse en la historia real de John Wayne Gacy descubrirá que el mal humano se esconde en lugares todavía menos accesibles que una arteria cerebral colapsada, como la que tenía Gacy desde que se cayera en el jardín de su casa cuando era niño y que, según algunos expertos, transformó su cerebro en una mente psicopática. Quizás el mal anide en las entrañas del alma de algunos hombres que parecen, pero sólo parecen, buenos.

No cabría otra forma de calificar a un ciudadano tan ejemplar como John. Era un eficaz hombre de negocios, dedicado plenamente a hacer crecer su empresa de albañilería y decoración, a cuidar de su casa, a amar a su segunda esposa y a cultivar las relaciones sociales. El tiempo libre siempre lo dedicaba a los demás: organizaba las fiestas vecinales más famosas del barrio, se vestía de payaso y amenizaba las tardes de los niños ingresados en el hospital local. Incluso fue tentado por la política y se presentó como candidato a concejal. Y lo habría llegado a ser si no se hubiera cruzado en su camino el joven Jeffrey Rignall y su tenaz lucha por la supervivencia.

El 22 de mayo de 1978, Rignall decidió salir a tomar unas copas en alguno de los bares del New Town de Chicago. Mientras paseaba, ya de noche, un coche le cortó el paso. Un hombre de mediana edad y peso excesivo se ofreció para llevarle a la zona de bares más famosa del lugar. Rignall, osado, despreocupado, acostumbrado a viajar haciendo auto stop y, sobre todo, harto de pasar frío, aceptó la invitación sin sospechar que aquel hombre, en un descuido, le iba a atacar desde el asiento del conductor y a taparle la nariz violentamente con un pañuelo impregnado de cloroformo.

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Con el hígado reventado por el cloroformo

Lo siguiente que Rignall pudo recordar fue la imagen de su nuevo colega desnudo frente a él, exhibiendo una colección de objetos de tortura sexual y describiendo con exactitud cómo funcionaban y cuánto daño podrían llegar a producir. Rignall pasó toda la noche aprendiendo sobre sus propias carnes mancilladas una y otra vez la dolorosa teoría que su secuestrador iba explicando. A la mañana siguiente, el joven torturado despertaba bajo una estatua del Lincoln Park de Chicago, completamente vestido, lleno de heridas, con el hígado destrozado para siempre por el cloroformo, traumatizado… pero vivo.

Algunas de sus víctimas de izquierda a derecha y de arriba a abajo: John Butkovitch (17 años), John Szyc (19), Randall Reffett (15), John Mowery (19), Sam Stapleton (14), Rick Johnson (17), William Carroll (16), Matthew Bowman (19), Russell Nelson (21), Darrell Sampson (18), Gregory Godzik (17) y Robert Piest (15).

Tenía el triste honor de ser una de las pocas víctimas que escaparon a la muerte después de haber pernoctado en el salón de torturas de John Wayne Gacy. En sólo seis años, 33 jóvenes como él vivieron la misma experiencia, pero no pudieron contarlo. A veces, el camino hacia el mal es inescrutable, se esconde y aflora, parece evidente y vuelve a difuminarse. Toda la vida de Gacy resultó una constante sucesión de idas y venidas. Fue torpe en los estudios, se matriculó en cinco universidades y tuvo que abandonarlas todas; sin embargo, terminó su último intento de estudiar Ciencias Empresariales y se licenció con brillantez. Hasta llegó a ser un hábil hombre de negocios. Se enroló en cuantas asociaciones caritativas, cristianas y civiles pudo, pero mantuvo una oscura relación con su primera esposa, llena de altibajos y cambios de temperamento. Tuvo dos hijos a los que amó y respetó, sin que eso nublara un ápice su eficacia para atraer y matar a otros adolescentes. Resulta, incluso, paradójico que un hombre obeso y aquejado de graves problemas en la espalda fuera capaz de atacar, maltratar, matar y enterrar a jóvenes llenos de vigor. Pero lo hizo una y otra vez, hasta en 33 ocasiones.

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Algunos detalles premonitorios

Gacy fue condenado a 10 años de cárcel por mandar a apalear a un menor, aunque al año y medio lo liberaron por sus “evidentes muestras de reforma”. Su reincorporación social fue un verdadero engaño: todos lo creyeron un hombre nuevo, cuando en realidad la pesadilla estaba por empezar…

Pero si fue doloroso encontrar los cadáveres de 33 jóvenes incautos, peor resultó saber que su asesino ya había dado muestras de lo que era capaz de hacer. Poco después de casarse por primera vez, comenzaron a circular insistentes rumores sobre la tendencia de Gacy a rodearse de jóvenes varones. Rumores que sus vecinos vieron confirmados cuando el amable John fue acusado formalmente por un juez de violentar sexualmente a un niño de la ciudad de Waterloo. Él siempre sostuvo que las acusaciones no eran más que un montaje creado por el sector crítico de una de las asociaciones cívicas a las que pertenecía. Pero cuatro meses más tarde, la mesa del juzgado recibía la documentación de una nueva denuncia. La propia víctima del supuesto ataque sexual había sido apaleada. El agresor, un joven de 18 años con dudosa reputación, declaró que fue Gacy quien le pagó para escarmentar al niño que le acusaba. El caso estaba claro: Gacy fue sentenciado a 10 años de prisión en la penitenciaría de Iowa. La historia de un asaltador de menores parecía tocar felizmente a su fin…, cuando en realidad, no había hecho más que empezar. Incomprensiblemente, Gacy salió de la cárcel un año y medio después, aireando un indulto concedido en atención a su buen comportamiento y las “evidentes muestras de reforma dadas por el reo”. El juez no tuvo duda de que aquel preso de 27 años se había transformado en otro hombre: lo que no supo hasta tres años después es que el nuevo John Wayne Gacy era aún peor. Gacy no sólo se las arregló para engañar al juez, también engañó a los vecinos de Sumerdale Avenue que lo acogieron en su segunda vida; a Lillie Grexa, una mujer divorciada y madre de dos hijos que se enamoró de él y aceptó su propuesta de matrimonio; a los clientes de una brillante empresa de reformas de albañilería que él mismo montó y, lo que es peor, a decenas de jóvenes varones que acudían a casa de Gacy bajo la promesa de un trabajo bien remunerado como albañiles.

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Un jardín que olía demasiado mal

El rumor del barrio era que un terrible olor impregnaba el jardín de Gacy. La gente y su segunda esposa pensaron en cañerías con ratas muertas: nadie imaginó que el hedor venía de los restos de aquellas personas que Gacy torturó y asesino, restos tan podridos como la verdadera naturaleza de quien parecía un ciudadano ejemplar.

La vida social del hombre que los fines de semana se vestía de payaso para entretener a los niños enfermos en varios hospitales subía como la espuma. Dos de sus fiestas más sonadas, una al estilo “vaquero” y otra hawaiana, llegaron a congregar en su casa a más de trescientas personas. Todas regresaron a sus domicilios comentando dos cosas: lo agradable que era aquel ciudadano regordete, bonachón y trabajador y lo mal que olía su jardín. Porque era la comidilla del barrio que un terrible hedor fluía por las calles cercanas a la casa de Gacy y su segunda esposa. Ésta estaba convencida de que bajo las cañerías de su casa había algún nido de ratas muertas. Él aseguraba que el olor se filtraba desde un vertedero cercano y siempre estaba posponiendo una supuesta visita al ayuntamiento para tratar de arreglar el problema. Ningún vecino supo reconocer el tufo de los restos humanos, por eso, ninguno llegó a sospechar el acontecimiento que estaba a punto de sacudir la armoniosa vida de Sumerdale Avenue.

En diciembre de 1978, la madre del joven de 15 años Robert Piest empezó a impacientarse al ver que no regresaba del trabajo. El chico se ganaba un dinero extra ayudando en una farmacia, y estaba a punto de entrevistarse con un tal Gacy que le había ofrecido mejorar su situación si trabajaba como albañil para él. La desaparición de Robert fue puesta en conocimiento del teniente Kozenczak del Departamento de Policía de Des Plaines. Entre sus pesquisas, el agente hizo una llamada a Gacy, ya que su nombre aparecía entre los papeles del chico. Por supuesto, el ciudadano Gacy no acudió a la cita (se excusó diciendo que estaba enfermo), pero se presentó voluntariamente en la comisaría al día siguiente.

Antes de morir por inyección letal exclamó: “¡Besadme el culo!”

Para entonces, el teniente se había encargado de estudiar el historial penal de aquel hombre (sentenciado e indultado por asaltar a un menor). Aunque Gacy negó cualquier relación con Piest, la Policía logró una orden de registro de su domicilio en la que se incautó del más completo arsenal de instrumentos de tortura jamás visto en la región. Pocos días hicieron falta para lograr que Gacy confesara y entregara a la Policía un detallado plano del jardín de su casa, en el que había marcado los lugares donde yacían los 33 cadáveres. En su declaración final, la vida del payaso asesino pareció sacada de una película de terror. Durante el juicio, Gacy aseguró que existían “cuatro John: el contratista, el payaso, el vecino y el asesino y constantemente respondía con las palabras de uno y de otro”. Lo que no pudo explicar fueron los motivos que le llevaron a dejar con vida al joven Rignall, cuya declaración sirvió para mandar al criminal a la camilla donde se le aplicó una inyección letal el 10 de mayo de 1994. Sus últimas palabras fueron : “¡Besadme el culo!”

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FUENTE:  http://www.muyinteresante.es

 

28 Comments »

  1. kalid 11 octubre, 2012 at 4:44 - Reply

    Éste es uno de los asesinos seriales que más impacto me causó al conocer su historia, ya que nunca espere que una persona tan altruista tuviera una personalidad así escondida dentro de su mente.

  2. kalid 11 octubre, 2012 at 4:48 - Reply

    pero es de los q tienen una de las mentes mas intrigantes y absurdas tambien, como q estaba muy wey

  3. Sofia 16 noviembre, 2012 at 12:01 - Reply

    ”Besadme el culo” XD

  4. BRANDON 27 noviembre, 2012 at 22:12 - Reply

    WUAAAAOO este tipo si estaba demente ya le tengo miedo a los payasos jijijijiji

  5. Monserrat 2 diciembre, 2012 at 18:08 - Reply

    noooop pense ke eran historias de terror urbanas y cuando menos viii eran reales pzzzz ke mal hombre no? x ke no penso en su familia ni en las familias de sus victimas antes de hacer esas tonterias pero se puede justificar x keeee esta loccooo

  6. Faer 13 diciembre, 2012 at 14:35 - Reply

    Yo me acuerdo que tenia como 4 años cuando escuche hablar de Gacy y de todos a los que habia matado por eso fue que le tuve miedo a los payasos

  7. JAZMIN 3 enero, 2013 at 20:35 - Reply

    Este demente tenía un cuágulo cerebral, no cabe duda que una lesión en la cabeza, junto con un horrible entorno social, son ingredientes suficientes para crear un monstruo humano!!

  8. Pelusa 10 marzo, 2013 at 22:49 - Reply

    Que coagulo es un ser enfermo de maldad, perversión. Un Depravado, pedófilo, asesino, no tenia cura.

  9. marita 13 marzo, 2013 at 20:48 - Reply

    no se puede entender que se pueda disfrutar del sufrimiento ajeno, como no tener empatia, como no pueden sentr piedad, es imposible, es horrible, pobres jovenes

  10. tatty 21 marzo, 2013 at 16:53 - Reply

    Muy buena historia, aunque por él y por el payaso de la peli, yo ni loca me acerco a uno xD

  11. rachel 29 marzo, 2013 at 3:21 - Reply

    No manches, ¿cómo puede una persona matar sin sentir remordimiento? Sí que estaba loco, era un psicópata, espero que no todos los payasos sean iguales, la película de Siniestro tiene un poco de relación con eso.

  12. liiz guerreriita 18 abril, 2013 at 18:50 - Reply

    Este es un criminal en serie bastante… curioso. Llama mucho la atención por su forma de actuar y por cómo realizaba sus crimines con esa doble personalidad… y con promesas tentadoras para los jóvenes….

  13. Peregrino Negro 30 abril, 2013 at 19:42 - Reply

    Era un maestro del engaño.

  14. BerPa 6 mayo, 2013 at 18:18 - Reply

    Sinceramente esta es una de las historias que menos me conmovió, supongo que es porque no se detallaron la mayoría de sus crímenes y después de haber leído otras, esta no me influenció demasiado, demás esta decir que este tipo estaba tan loco como los demás que vengo leyendo…

  15. Rafa 12 mayo, 2013 at 21:34 - Reply

    Esta historia es digna de una pelicula de Holiwood… Y ya tengo el titulo perfecto…

    –> Maquillaje Mortal <–

  16. come caca 20 junio, 2013 at 20:05 - Reply

    Este guey sí que es un pendejo. Eh, esas palabras de “¡¡BESADME EL CULO!!”, jaja

  17. Yahir 5 julio, 2013 at 3:37 - Reply

    Para mi..Carece de falta de remordimientos…posiblente algo falla en el lobulo frontal…
    Puede que sea un psicopata ya que cumple muchas caracteristas..
    Hasta donde tengo entendido, hay peliculas basadas en este asesino

  18. Shinji 8 agosto, 2013 at 21:07 - Reply

    El maldito ni arrepentimiento mostró, sin remordimientos enfrentó su propia muerte, debo destacar el valor de este sujeto. Pero si entiendo las mentes perturbadas me imagino que quería que lo recordaran a través del chico que dejó con vida. Que vean a través de sus ojos los horrores que pasaron los demás. Pero en fin, como asesino era formidable, pero descuidado. Apuesto que hubiera podido hacerlo mejor, claro, su mejor escudo era su fachada social como pasa con la mayoría de los asesinos seriales. Bueno, eso es lo que dice Dexter xD que hay que aparentar, según el código de Harry.
    De cual

  19. Shinji 8 agosto, 2013 at 21:08 - Reply

    …de cualquier forma ¿Salió alguna película de este sujeto? De alguna forma me recuerda al Joker de Batman.

  20. krl 14 agosto, 2013 at 23:21 - Reply

    muy bien escrita la historia!
    fue una persona completamente interesante y no en el buen sentido… gracias por la informacion

  21. Nemrac 14 diciembre, 2013 at 5:59 - Reply

    Que Horror de persona. Busquen la historia de el asesino en serie DAVID PARKER RAY ese da miedoo y mas horrorr hay imagenes de como torturaba a sus vistimas las violaba y las tenia como esclabas horribe DX mató durante mas de 40 años a saber a cuantas mujeres a quien llamaba “PAQUETES”, en su famosa “CAJA DE JUGUETES”.

  22. jorge ali 17 febrero, 2014 at 19:24 - Reply

    los desordenes de personalidad múltiple
    son los mas comunes entre las personas por esa razón les es tan fácil asesinar…jajajaja

  23. Holmes 20 marzo, 2014 at 0:36 - Reply

    La unica verdad es que con esto te das cuenta que hay muy pocas personas en las que puedes confiar: me interesa lo policiaco y aunque es super interesantismo ber las tendencias psicopatologicas de este personaje y de otros como el zodiaco o jack el destripador que no muestran ni un solo rasgo de compacion o remordimientos me siente super sorprendido. No es por juzgar ni tener una autoridad moral pero todas aquellas personas como el deben estar tras las rejas, claro esta con un sistema judicial menos deficiente. (Como si existiera eso)

  24. Holmes 20 marzo, 2014 at 0:39 - Reply

    Por cierto, Rafa es super ingenioso me convencio el titulo, es genial

  25. Rosa 11 mayo, 2014 at 19:22 - Reply

    Acabo de escuchar su historia en la tele y directamente vine a esta página porque la leo hace mucho y me encanta, obvio la televisión se equivocó en muchos aspectos al contar la historia de Gacy, confío más en esta página. Siempre le temí a los payasos y ahora aún más.

  26. janeth 23 mayo, 2014 at 22:06 - Reply

    LA INYECCION LETAL SE ME HIZO POCO, EN MI OPINION LE HUBIERAN HECHO EXACTAMENTE LO MISMO QUE LE HIZO EL A LAS VICTIMAS, COMO DICE LA BIBLIA “OJO POR OJO”

  27. Los Pollos Hermanos 14 julio, 2014 at 12:16 - Reply

    Pues miren, nomás, a mí con eso de “Besadme el culo”, se redimió ante mis ojos. ¡JAJAJAJA!

  28. cristóbal manuel 25 agosto, 2016 at 0:03 - Reply

    La mayoría de estos psicópatas asesinos en serie están perfectamente integrados en la sociedad (algunos están integrados,no son asesinos en serie,pero hacen daño de otras formas) Ted Bundy era un estudiante elegante,muy inteligente y llegó a trabajar en un programa para persuadir a suicidas.Gary Ridway (el más prolífico asesino en serie de EEUU) era un trabajador normal,padre de familia.Dennis Raeder era también un ciudadano modélico,presidente de un iglesia episcopal en Wichita.El español José Antonio Rodríguez Vega lo mismo,simpático,servicial y asesinó sin piedad a 16 ancianas.Robert Hare,psiquiatra canadiense dice que ellos usan una máscara cuidadosamente diseñada para ocultar su verdadera personalidad.Son monstruos que pueden tener una apariencia encantadora.

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