Harvey Murray Glatman

admin 7 diciembre, 2011 8

Este inteligente (CI de 130) y trastornado asesino fue marcado desde niño por su fealdad y el consiguiente rechazo femenino. Enfermándose sexualmente, se convirtió en un resentido fotógrafo voyeurista que fantaseaba con las imágenes de sus víctimas, a las que violaba y asesinaba estrangulándolas…

Havey Murray Glatman, un voyeurista rencoroso

Su fealdad lo marcó. Desde niño lo molestaban y le ponían apodos (“el feo”, “el gorilita”) y desde la pubertad ya sentía el rechazo del sexo opuesto. Por todo esto, Harvey se fue llenando de odio y resentimiento y se hizo  solitario e introvertido.

Havey Murray Glatman nació en Colorado, el 10 de diciembre de 1927. Su infancia fue marcada por su fealdad, era un niño feo, todo el mundo estaba de acuerdo en eso, sus compañeros de clase se burlaban de él constantemente, incluso sus familiares le hacían continuos desprecios. Se sentía distinto, ya incluso desde pequeño le pusieron apodos como “el monito”, “el gorilita”, “el feo”.

Poco a poco fue incubando un síndrome de odio, un odio hacia todos y se fue distanciando, la soledad se volvía una obsesión, la presencia de la gente se volvía molesta pues tenía temor a que se burlaran de él, de que opinaran que era feo. Su conducta se volvió mucho más introvertida y se empezó a aislar.

Tenía unas orejas descomunales y muy separadas del cuerpo, las facciones caídas y ojos ligeramente saltones, una boca muy inflada. Sin duda no era una persona agraciada, se sentía diferente y crecía en él un sentimiento de venganza hacia quienes se burlaban de él, especialmente hacia las muchachas que le rehuían. Era un hombre muy inteligente, su cociente intelectual era de 130 pero su personalidad había sido desvirtuada por su fealdad, estaba marcado.

Su frustración sexual empezó a crecer, no podía tener relaciones sexuales pues las mujeres le aborrecían y recurrió a prácticas onanistas, pero carecían de erotismo, no tenían intensidad, necesitaba del género femenino, tenía que acercarse a ellas. Sus primeros intentos fueron muy tímidos, comenzó a robar a sus compañeras y a masturbarse con los objetos que obtenía, fantaseaba con las dueñas de esos bolsos que robaba, leía sus agendas y creaba unas fantasías que sabía nunca se harían realidad.

Pero Harvey necesitaba algo más, con 17 años se hizo con una replica exacta de un revolver. Cuando encontraba una chica aislada, sola en la calle, la apuntaba con su revolver y la obligaba a quitarse la ropa, él solo se quedaba en eso, no intentaba nada más. Tan solo deseaba observar mujeres desnudas y que se desnudaran para él.

Por su frustración sexual, Harvey se había vuelto un onanista voyeurista que gustaba de fotografiar chicas a escondidas. Y es que esas imágenes no le decían que no, no le retiraban la mirada y siempre le sonreían…

Pero empezó a pensar que eso solo le otorgaba unos minutos de goce, ahí comenzó su afición por la fotografía. Sacaba fotos a escondidas y con sumo cuidado iba pegando estas fotografías en las paredes de su habitación.

Más tarde se trasladó a Nueva York y un mundo nuevo se abrió para él, habían miles de mujeres a las que fotografiar, de este modo se obsesionó con las fotografías, esas imágenes no le decían que no, no le retiraban la mirada y siempre le sonreían. Se masturbaba fantaseando con las fotografías de desconocidas que captaba por la calle.

Pronto el dinero del que disponía se agotó y tuvo que recurrir al robo para poder subsistir, robos incluso con agresión. Fue pillado por la Policía y condenado a cinco años de prisión en Sing Sing. Durante estos cinco años se mostró impasible, imperturbable.

En 1951 Harvey sale de la cárcel, su odio era inmenso. Se mudó a Los Ángeles donde montó un taller de reparación de televisores. Continuó con su afición a la fotografía, acumulando fotos, él en la cárcel había descubierto las revistas porno y soñaba con ser fotógrafo de esas modelos, que posaran para él, dóciles, complacientes, a pesar de su fealdad ellas siempre le sonreirían.

Así el 31 de Julio de 1957 conoció a la que fue su primera víctima, Judith Ann Dull, esta chica era una modelo en alza, su intención era darse a conocer y ser una importante modelo y sabía que algunos momentos debería “ceder” a algunas peticiones. No queda muy claro cómo pero llegó a Harvey, éste la engañó, la convenció de que trabajaba para una estupenda revista y que sería su imagen, que sería su salto a la fama. En principio la sesión sería en un estudio fotográfico, pero Harvey le dijo que tenía una serie de problemas y la preguntó si tendría problemas en realizar la sesión en su pequeños estudio, en su casa, Judith accedió, no le pareció peligroso, pues era muy amable y considerado con ella. Harvey la dijo que para que las fotos fueran más comerciales deberían ser provocativas y que si ella no mostraba inconvenientes había pensado en realizar una sesión simulando que estaba atada de pies y manos. De este modo consiguió inmovilizarla, levantó ligeramente su jersey y falda y comenzó la sesión, la pidió que mirara con provocación a la cámara, ella obedecía a todas sus peticiones. Pero Harvey quiso llegar a más, forzar a la joven, ella se percató del hecho, intentó resistirse pero estaba atada de pies y manos y Harvey consiguió consumar dos veces la violación.

La modelo Judith Ann Dull fue la primera víctima de Harvey, quien la engañó diciéndole que trabajaba para una revista y así le hizo tomarse fotos (arriba) en que la inmovilizó para luego violarla, llevarla al desierto y estrangularla. 

Judith estaba aterrorizada y él se empezó a dar cuenta de la magnitud de lo que acababa de hacer, con sus antecedentes penales si la chica le denunciaba sería su final, pasaría el resto de su vida en la cárcel. No, no la podía dejar escapar con vida. A punta de pistola (esta vez una pistola real) la condujo hacía su coche y tomaron dirección al ardiente desierto, se adentraron 200 kilómetros, allí en este solitario paraje, la volvió a forzar y le sacó más fotografías, ella entre sollozos le pido clemencia, que la dejase seguir con vida, que ella no le denunciaría. Pero él estaba decidido, la estranguló con una cuerda, tras su asesinato cayó de rodillas junto al cadáver y llorando le pidió perdón. Abandonó el cuerpo en aquel desierto y regresó convencido de que sería detenido, pensaba que la Policía iba a encontrar el cadáver y le iban a detener, pero no fue así…

Estuvo varios meses muy arrepentido, pero… cuando decidió revelar el carrete vio las fotos de Judith y empezó a enamorarse de aquella imagen y a saborear el triunfo, amplió las fotos y las colgó por todo su apartamento.

Empezó a preparar un nuevo asesinato, llegó el año 1958 y decidió inscribirse en un club de solteros, dio un nombre falso y contactó con una joven de 24 años llamada Shirley Ann Bridgeford, quedó con ella el 8 de Marzo de 1958, pero Shirley al conocerle quedó asombrada por el rostro de Harvey y entonces él comenzó su odio hacia ella, la encañonó con su pistola y la condujo al desierto, allí repitió metódicamente todos las acciones que había realizado con Judith: la violó, la fotografió y la estranguló con una cuerda.

Esta vez no hubo arrepentimiento, había encontrado su verdadera vocación, ya buscaba su nueva víctima. Buscó en los contactos del periódico y así conoció a Ruth Mercado, una chica de alterne de la cual se enamoró, soñó con cambiar su vida, con empezar una nueva con la ayuda de Ruth. Pero Ruth como otras le rechazó, sin dinero no tendría sus atenciones. Una vez más visita al desierto, a pesar de que la amaba, la forzó, fotografió y la asesinó como a las demás.

Harvey se había enamorado de Ruth Mercado y hasta había soñado con iniciar una nueva vida a su lado. Sin embargo Ruth terminó rechazándolo en parte porque Harvey no tenía dinero. A Harvey le dolió pero Ruth debía ser castigada, por lo que la llevó al desierto, la violó, la fotografío (arriba) y finalmente la asesinó…

Ya eran tres los asesinatos pero por suerte no hubo ninguno más. Volvió a su primer modus operandi y puso anuncios en el periódico anunciándose como fotógrafo para las nuevas modelos, así fue como conoció a Lorraine Vigil, una joven que estaba muy necesitada de dinero y veía en el posado fotográfico un modo de ganar algo extra. Harvey recurrió de nuevo a su método: la encañonó, luego la llevaría al desierto, donde repetiría el proceso. Pero Lorraine se reveló y empezaron un forcejeo, durante este forcejeo Harvey disparó y la hirió en una pierna pero ella continuó atacándole hasta que la Policía les encontró, una patrulla de carretera que pasaba en ese instante detuvo a Harvey.

Gracias a la valentía de esta joven, consiguió salvar su vida y a saber de cuántas más mujeres que podría haber asesinado si no le hubiesen detenido, pues en menos de un año ya llevaba 3 asesinatos y una tentativa más.

Harvey Murray Glatman lo confesó todo y fue juzgado y sentenciado a muerte, el juicio duró solo tres días y Harvey no quiso apelar. Sabía que era justo el castigo y optó por la muerte.

El 8 de Agosto de 1959 fue ejecutado, no profirió ni un solo lamento ni una sola queja. Sus últimas palabras fueron: “Es mejor así, tarde o temprano esto tenía que terminar así”

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FUENTES: 123

8 Comments »

  1. Reddion 1 enero, 2013 at 11:05 - Reply

    Al menos aceptó su castigo y no lo negó.
    Muy buena narración =)

  2. Oscar 5 mayo, 2013 at 20:48 - Reply

    Era una venganza y sabía que era por el lado equivocado.

  3. Moe 15 mayo, 2013 at 15:17 - Reply

    Está muy bien, pero en fuentes deberían haber puesto el pasaje del terror de Juan Antonio Cebrián, está casi palabra por palabra…

  4. andrea 26 mayo, 2013 at 2:29 - Reply

    No le veo nada de inteligente, tal vez se equivocaron, ok, no. Pero realmente ser inteligente no es saber matemáticas, físca, etc: es tomar verdaderas decisiciones, qué decepcion de persona, para mi concepto no era tan feo y después de todo existe la cirugía. Simplemente NO LO ALCANZO A ENTENDER. Hubiera planeado todo con esa inteligencia sin dejar huellas ni pistas para ser atrapado, no me parece nada inteligente

    • rammstenius 2 julio, 2013 at 14:07 - Reply

      No te ofendas, pero en esa época la cirugía no estaba tan avanzada como ahora, además este señor apenas tenía recursos económicos.
      Por otra parte no dejaba huella alguna, tuvo la mala suerte que la chica se rebeló y que pasará una patrulla por allá en ese momento, sino vete tú a saber cuantas más hubiese matado…

  5. Roger Pesto 13 julio, 2013 at 2:50 - Reply

    La peor traición para un hombre es el rechazo de una mujer!! pero en realidad deduzco que fue más un CASTIGO por haber quedado marcado de ese Odio lo hizo por instinto y aceptó su culpabilidad al menos Kizá… Dios lo perdone.

  6. carmen chang 10 agosto, 2013 at 0:51 - Reply

    Havey Murray Glatman es un enfermo mental. Ningún inteligente ni mucho menos.

  7. Virginia 30 mayo, 2014 at 19:34 - Reply

    ¿Feo? Lo que puede causar el el estupido desprecio de la sociedad. Que descanse en paz.

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