Charles Cullen – El Enfermero Asesino

admin 29 septiembre, 2010 11

Entre los años 80-90 una ola de muertes sacudió los hospitales de Nueva Jersey. Los pacientes fallecían por sobredosis de medicamentos que no necesitaban. Charles Cullen, un enfermero, estaba detrás de todo. Se le acusó formalmente de unos 40 asesinatos, aunque los expertos dicen que las cifras reales estarían cerca de las 400 víctimas…

En la década de los ochenta y noventa, los hospitales de Nueva Jersey ganaron mala reputación cuando varios pacientes comenzaron a fallecer por sobredosis de medicinas que no necesitaban. El centro médico de Somerset llevó a cabo una investigación que descubrió quién estaba detrás de las muertes: era un enfermero inestable mentalmente, llamado Charles Cullen, que cambiaba de trabajo de hospital en hospital.

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Un pasado suicida

Cuando trabajaba como enfermero, fantaseaba con robar drogas del hospital para quitarse la vida. En una ocasión se clavó un par de tijeras en la cabeza: tuvo que ser operado de inmediato…

Charles Edmund Cullen nació el 22 de febrero de 1960 en West Orange, Nueva Jersey. Él era el más joven de ocho hermanos, su padre, Meme Cullen, era chofer de transportes escolares y su madre era ama de casa. Meme falleció cuando Charles tenía solo 7 meses de vida, por lo que la falta de una figura paterna dejó inestable la mente del joven y, en 1969, intentó suicidarse con unos químicos que robó del laboratorio de la escuela. Este fue el primero de veinte intentos de quitarse la vida.

Cullen describió su infancia como “miserable”. El futuro asesino creció en un barrio de obreros y trabajadores, dentro de una familia católica, sin embargo la tragedia volvió a impactar la vida de Charles cuando, el 6 de Diciembre de 1977, su madre murió en un accidente de tráfico en el que conducía su hermana.

A raíz de su pérdida, el joven abandonó sus estudios y en abril de 1978 se alistó en la Marina de los Estados Unidos.
Tras ser asignado al Cuerpo de Submarinos, sirvió en la sección de balística y misiles a bordo del USS Woodrow Wilson. Durante este periodo, Cullen obtuvo el rango de contramaestre de tercera clase en el equipo que operaba los misiles Poseidón. Sin embargo Charles empezó a mostrar signos de problemas mentales, como una vez que realizó su turno vistiendo un uniforme de cirugía, verde y con mascarilla y guantes de látex, equipo que robó del botiquín de la nave.

Posteriormente fue transferido a la nave de suministros USS Canopus, en los años siguientes Cullen intentó suicidarse en siete ocasiones hasta que la Marina le dio el alta por razones médicas el 30 de Marzo de 1984.

En 1987, Cullen estudió en la escuela de enfermería de Mountainside, consiguiendo un trabajo en el St. Barnabas Medical Center en Nueva Jersey. Ese mismo año contrajo matrimonio con Adrienne Taub, la pareja tuvo dos hijas. Cuando trabajaba como enfermero, fantaseaba con robar drogas del hospital para quitarse la vida, y en una ocasión se clavó un par de tijeras en la cabeza, por lo que tuvo que ser operado de inmediato.

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Enfermero Homicida: cómo cometió sus crímenes

Cullen solía asesinar a su víctimas inyectándoles dosis elevadas de fármacos que no necesitaban, como insulina y digoxina, un medicamento empleado en enfermos con problemas cardíacos.

Mientras trabajaba en el hospital de St. Barnabas, Cullen cometió su primer asesinato el 11 de Junio de 1988, cuando el Juez John W. Yengo ingresó al hospital tras sufrir una reacción alérgica a un medicamento para la sangre. Charles le administró una dosis letal de medicinas intravenosas que lo mató. Durante su estadía en St. Barnabas, Charles alegó haber asesinado once pacientes, incluyendo un paciente con SIDA a quien le dio una sobredosis de insulina. En Enero de 1992, Charles Cullen renunció cuando las autoridades del hospital comenzaron a investigar quién había adulterado bolsas de fluido intravenoso.

El enfermero asesino consiguió empleo en el Warren Hospital en Phillisburg, en Febrero de 1992, periodo en el que asesinó a tres mujeres ancianas tras administrarle altas dosis de digoxina, un fármaco diagnosticado para personas con problemas de corazón. Su última víctima dijo que un enfermero sospechoso le inyectó algo mientras dormía, pero la familia de la señora y los médicos del centro descartaron su comentario.

La esposa de Charles, Adrienne Cullen, presentó el divorció el 22 Enero de 1993, tras la separación ella realizó dos denuncias por violencia doméstica en su contra. Las denuncias sobre Cullen, mostraban su naturaleza malvada agravada por su alcoholismo. También abusaba de mascotas metiéndolas en bolsas de bolos y botes de basura. Charles solía hacer bromas siniestras en las que ponía líquidos inflamables en bebidas de las personas o hacía llamadas falsas a casas funerarias.

Después del divorcio, Cullen compartía la custodia de sus hijas y se mudó a un apartamento en un sótano de la Avenida Shafer en Phillisburg. En 1993, Charles quería renunciar a su trabajo como enfermero, pero los pagos para la manutención de sus hijas lo forzaron a seguir trabajando para poder pagar la pensión.

Pero en Marzo de 1993 la condición mental de Cullen empeoró, cuando entró sin autorización a la casa de una colega de trabajo mientras ella y su hijo dormían. El enfermero había salido con la mujer pocas veces, y cuando ella negó su propuesta de matrimonio, el enfermero se obsesionó. Posteriormente Charles comenzó a seguirla al trabajo y por el pueblo. También hacía llamadas y dejaba mensajes constantemente, ella denunció a Cullen por acoso y este fue culpado por irrumpir en propiedad privada, pasando un año bajo palabra. Al día siguiente de su arresto Charles intentó suicidarse, le dieron dos meses de descanso en el trabajo y fue tratado en dos centros psiquiátricos por depresión.

Afirmó que no podía tolerar que salven la vida de un paciente que ya debía morir, por lo que él les ayudaba a acabar con su sufrimiento.

Antes de que termine el año Charles Cullen intentó quitarse la vida en dos ocasiones más. En agosto del mismo año Charles asesinó a Helen Dean, una mujer de 91 años que se recuperaba de una cirugía, el enfermero entró sigilosamente y le inyectó una dosis de digoxina cuando nadie le veía.

Charles terminó su trabajo en el hospital Warren en Diciembre de 1993, y de inmediato consiguió empleo en el Centro Médico Hunterdon, en el Municipio de Raritan, Nueva Jersey. En 1994 Cullen se convirtió en un enfermero licenciado en Pensilvania y a principios del mismo año trabajó en la unidad de cuidados intensivos y cardíacos, posición que mantuvo por tres años. Charles dice que en los primeros dos años no mató a nadie, sin embargo los registros de ese tiempo fueron destruidos cuando Cullen fue arrestado en el 2003, ya que el enfermero confesó haber matado a cinco pacientes los primeros nueve meses de 1996, tras administrarles altas dosis de digoxina.

Meses después Charles consiguió empleo en el Morristown Memorial Hospital, en Morristown, Nueva Jersey, pero fue despedido en Agosto de 1997 por su mal desempeño laboral. Los siguientes seis meses estuvo desempleado y no pagó la manutención de sus hijas. En Octubre del mismo año Cullen apareció en el hospital Warren para ser tratado por depresión, fue admitido en un instituto psiquiátrico, pero el tratamiento no mejoró su salud mental. Los vecinos de Charles reportaron haberlo visto persiguiendo gatos por los callejones durante la noche, en ocasiones gritaba o hablaba solo, y hacía muecas a las personas cuando éstas no le miraban.

En Febrero de 1998 Charles fue contratado por el centro de rehabilitación Liberty Nursing en Allentown, Pensilvania. Cullen trabajó en la sala de los pacientes que necesitan ventilación asistida para respirar. En el mes de Mayo el enfermero se declaró en bancarrota con deudas de más de 67.000 dólares. Cullen fue despedido en Octubre del mismo año después de ser descubierto entrando con jeringuillas al cuarto de un paciente: la víctima terminó con el brazo roto, pero aparentemente no fue inyectada, también fue acusado de administrar drogas a enfermos en horarios no programados.

A finales de noviembre de 1998 Cullen consiguió empleo en el hospital Easton, en Pensilvania, y el 30 de Diciembre asesinó con digoxina a Ottomar Schramm. Los resultados forenses demostraron que una dosis letal de este medicamento había sido administrada, la investigación no mostró evidencias claras y Cullen no pudo ser relacionado.

Cullen salía con una mujer cuando trabajaba en el Centro Médico Somerset; pero, aún así entró en una gran depresión: para aliviarse asesinó a ocho pacientes…

El enfermero asesino continuó buscando empleo, y la falta de enfermeros a nivel nacional hacía fácil que consiguiera un nuevo empleo con rapidez. En Marzo de 1999 Charles renunció al hospital Easton por un empleo en el Lehigh Valley Hospital en Allentown, Pensilvania, durante su estadía el enfermero mató a un paciente e intentó liquidar a otro.

Ese mismo año el médico forense del condado de Northampton, Zachary Lysek, informó a las autoridades que había un “ángel de la muerte” operando en el Hospital Easton, el forense llegó a esta conclusión tras examinar el cuerpo de Schramm, un paciente de 78 años, que falleció tras recibir una dosis fatal de digoxina (su condición no requería ese medicamento). Debido a que Schramm provenía de un asilo, comenzó una investigación en el hospital cuando uno de los parientes comentó haber visto un enfermero con agujas cerca del paciente. Lysek quedó frustrado y Cullen se trasladó al hospital St. Luke cerca de Bethlehem.

Cullen intentó suicidarse nuevamente en Enero del año 2000 usando una parrilla de carbón con la que esperaba ahogarse con sus humos. Sus vecinos llamaron a los bomberos y policías al ver la humareda, posteriormente Charles fue ingresado a un centro psiquiátrico, pero fue dado de alta al día siguiente.

En el 2002, una enfermera del hospital St. Luke dijo que había un colega de extraño comportamiento llamado Charles Cullen. Cuando Lysek informó a las autoridades del condado, pronto descubrieron que siete enfermeros del hospital habían investigado a Cullen previamente, los administradores informaron a la policía del Estado que Charles mataba pacientes, debido a que en Junio de 2002 encontraron paquetes abiertos de una medicina, y a que se había visto salir al extraño enfermero de cuartos cuyos pacientes después fallecían, como fue el caso de Diane Mackrell de 48 años y Esther Stoneback de 71. Durante los turnos de Charles había un aumento de código azul (actuaciones por parada cardiorrespiratorias ); cuando se lo cuestionó respecto a las drogas perdidas, abandonó su trabajo sin dar explicaciones.

Durante el mes de Septiembre del año 2002, Cullen trabajó en la unidad de cuidados intensivos del Centro Médico Somerset en Somerville, Nueva Jersey. Charles salía con una mujer, pero aún así entró en una gran depresión, y para aliviarse asesinó a ocho pacientes utilizando dosis letales de digoxina e insulina. El 18 de Junio de 2003, Cullen intentó asesinar a Phillip Gregor, pero sobrevivió y fue dado de alta, tristemente murió 6 meses después por causas naturales.

El año siguiente el Estado contrató al Dr. Isadore Mihalakis, un patólogo de renombre que inició una extensa investigación de todas las muertes, pero en Marzo de 2003 entregó su reporte y no descubrió actividad criminal. La suerte de Cullen se agotaba mientras trabajaba en el Centro Médico de Somerset, debido a que el sistema, totalmente controlado por ordenador, reveló que él revisaba archivos de pacientes que no le estaban asignados. Sus colegas lo veían entrar y salir. Finalmente el registro computarizado de los gabinetes médicos descubrió que Cullen solicitaba medicinas para pacientes que no las necesitaban.

En el mes de Julio, Steven Marcus, el director ejecutivo de información de veneno y sistemas de educación de Nueva Jersey, informó que había cuatro pacientes muertos con sobredosis sospechosas y que todo indicaba que era obra de un enfermero. En Octubre del mismo año las autoridades fueron contactadas, pero Cullen ya había asesinado a cinco pacientes e intentaba liquidar al sexto. En este periodo los oficiales del Estado penalizaron al Hospital Somerset por la muerte de un paciente tras recibir una sobredosis de insulina, la última víctima de Cullen falleció por tener poca azúcar en la sangre. De inmediato las autoridades fueron notificadas y se llevó a cabo una extensa investigación sobre el historial de Cullen en las muertes durante su carrera como enfermero. Charles Cullen fue despedido el 31 de Octubre de 2003 por haber mentido en su aplicación de trabajo. Por varias semanas la Policía lo vigilaba mientras la investigación se terminaba.

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El fin de sus actos criminales

El 14 de Diciembre del 2003, Charles fue arrestado mientras comía en un restaurante; ya en la corte, prometió cooperar con la investigación si lo dejaban vivir…

La investigación demostró la participación de Cullen en la muerte del Reverendo Florian Gall y también el intento de homicidio de Tin Kyushu Han, ambos fueron pacientes del hospital Somerset. Los oficiales arrestaron a Charles mientras comía en un restaurante el 14 de Diciembre de 2003. Además, el enfermero asesino admitió haber matado a Ottomar Schramm.

En Abril de 2004, Charles Cullen se declaró culpable por haber asesinado a trece pacientes e intentar matar a dos más por medio de inyección letal mientras estuvo en el hospital Somerset. El enfermero juró ante la corte cooperar con la investigación si no era sentenciado con la pena de muerte. En Noviembre, Cullen afirmó ser culpable del asesinato de seis pacientes en el Liberty Nursing de Allentown, Pensilvania. En Julio de 2005, el enfermero pasaba sus noches en la prisión del condado de Somerset en Nueva Jersey.

A finales del mismo año Cullen fue encontrado culpable de haber asesinado a cuarenta pacientes durante sus 16 años de servicio como enfermero en diez hospitales dinstintos.

Se piensa que la cifra real podría ser muy superior y algunos expertos hablan de incluso 400 asesinatos pudiendo convertirse de esta forma en el más activo asesino en serie de la historia en Estados Unidos.

El 10 de marzo de 2006, mientras esperaba el veredicto, Cullen repetía sin cesar “Su señoría, usted debe renunciar”, el juez ordenó cerrarle la boca con un trapo y cinta adhesiva. Fue sentenciado por el Juez William Pratt a once cadenas perpetuas sin libertad condicional en la prisión Estatal de Nueva Jersey, en Trenton. Después del juicio muchos familiares de las víctimas acudieron para insultarlo y preguntar por sus parientes muertos.

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¿Qué le motivo a asesinar a sus pacientes?

El trastornado asesino dijo que pensaba por varios días antes de matar al paciente, pero al final lo hacía por impulso.

Durante los interrogatorios el enfermero justificaba sus actos a los detectives diciendo que no podía tolerar que salven la vida de un paciente que ya debía morir. Cullen admitió que los mataba para liberarlos de su sufrimiento y también para prevenir que el personal del hospital los deshumanice con tratamientos que no servían. El enfermero dijo que pensaba por varios días antes de matar al paciente, pero al final lo hacía por impulso.

En diciembre de 2003 les dijo a los detectives Timothy Braun y Daniel Baldwin que había vivido toda su vida como en una neblina. Comentó también lo fácil que era moverse de un lugar a otro en el momento que escuchaba rumores sobre sus actos.

Las acciones del enfermero asesino ayudaron a pasar una nueva ley en abril de 2004, cuando el gobernador de Nueva Jersey, James McGreevey, firmó un documento que obligaba a todos los centros médicos a reportar errores serios, y también a hacer una evaluación más extensa antes de contratar empleados.

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FUENTES: 12345

11 Comments »

  1. Yoselin 24 enero, 2013 at 17:14 - Reply

    ¿Cómo a once cadenas perpetuas? ¿No se supone que solo es así… “a cadena perpetua”?….

    • admin 25 enero, 2013 at 14:30 - Reply

      Es una formalidad, Yoselin. Las penas suelen ser acumulativas, aunque no se puedan cumplir siempre en la práctica los resultados de esas acumulaciones. El objetivo de eso, es tratar de asignar castigos proporcionales a las culpas; aunque, pese a ser acumulativas, en algunos países hay un tope (no se pueden acumular más allá de cierto número de años), como en Ecuador, donde el tope es 35 años, por lo cual, tanto quien mató 2 personas como quién mató 10 y violó 14, estarán 35 años…

  2. friend 5 marzo, 2013 at 5:59 - Reply

    Este tío también “clausuró su mente” y no dejó entrar ninguna humanidad. Hizo suyo el dolor de su pérdida, y luego ese dolor lo repartió como queriendo inflingir dolor a la sociedad. Loco de mierda.

  3. epona 20 abril, 2013 at 22:04 - Reply

    Tan listo pa matar tanta gente y tan bobo pa no saber suicidarse…

    • Chikyta_Jackson 14 agosto, 2013 at 16:18 - Reply

      jajajaja cierto! estoy de acuerdo contigo!

  4. Daniela 4 mayo, 2013 at 21:45 - Reply

    Se nota claramente que el tipo era un enfermo mental para matar a sus pacientes, debieron encerrarlo en un manicomio, en vez de la cárcel!

  5. julieta 19 julio, 2013 at 22:10 - Reply

    bueno al menos no los hacia sufriri como otros asesinos seriales que usan la tortura

  6. NADXELLI 25 julio, 2013 at 23:37 - Reply

    ayyyyyyy que asco de persona! ademas que estupidez de esos hospitales contratar gente sin evaluarlos muy bien.

  7. carmen chang 27 julio, 2013 at 3:02 - Reply

    Totalmente loco de remate.

  8. Titan 7 noviembre, 2013 at 21:59 - Reply

    ¿Por qué iba alguien a querer suicidarse, no lo logra, pero mata a otros con drogas y él no las ingiere? Además toda su vida intentando suicidarse y al final pide que no le apliquen la pena de muerte. No es una cárcel lo que necesita sino un psiquiatra e internamiento de por vida.

  9. Malina 17 enero, 2014 at 13:25 - Reply

    Yo creo que este tipo nunca quiso morir realmente. Veinte veces? Y nunca lo logró? Y sin embargo mataba gente a diestra y siniestra. Prueba de esto es su ridículo pedido de que no lo condenasen a pena de muerte…para mi que sólo quería llamar la atención con sus “intentos”…pobre gente que cayó en sus manos, se creía con derecho a escoger quién debía morir…

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