Carl Eugene Watts

admin 3 noviembre, 2010 1

Se cree que llegó a matar a 90 mujeres a lo largo de su vida. Con un leve retraso mental producido por una meningitis en su juventud, él luchaba contra sus deseos de asesinar, sucumbiendo siempre ante los mismos.

Carl Eugene Watts

Con un IQ de 68 (lo normal es 100), Carl mostró que, cuando la Policía es torpe consiguiendo evidencias, no se requiere de brillantez alguna para burlar a la Justicia.

Durante el comienzo de la década de los setenta, las mujeres de los estados de Texas, Michigan, y Ontario en Canadá, vivieron aterrorizadas por el “asesino del domingo por la mañana”. Un brutal psicópata que sometía a mujeres con golpes, y puñaladas para después ahogarlas lentamente en la bañera.

Son pocos los asesinos seriales de raza afroamericana que se han hecho conocer y, sin duda, Watts fue uno de los más crueles, con aproximadamente 90 asesinatos. Carl Watts comenzó a matar mujeres sólo por el placer y la alegría que le producía observar cómo fallecían. Con un coeficiente intelectual de apenas 68 (tenía un leve retardo mental), Carl mostró que, cuando la Policía es torpe consiguiendo evidencias, no se requiere de brillantez alguna para burlar a la Justicia y derramar abundante sangre inocente…

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Un pasado siniestramente sospechoso

Carl nació en Killeen, Texas, el 7 de noviembre de 1953, hijo de Richard Eugene Watts, un soldado de primera clase en el ejército y Dorothy Mae Young, una maestra que enseñaba arte en jardines escolares. Un año después los Watts tuvieron una hija llamada Sharon, pero su matrimonio terminó en 1955. Tras la separación, Carl se fue a vivir con su madre en Inkster, Michigan. Sin embargo hacían visitas regulares a sus parientes y pasaba días en la casa de campo de su abuela, quien lo llamaba “Coral”. En este tiempo, Carl era un niño que gustaba de perseguir y desollar conejos. En 1962 la madre de Carl se volvió a casar, esta vez con un mecánico llamado Norman Caesar, con quien tuvo dos hijas.

La infancia de Carl puede ser descrita como extraña, ya que a los 12 años el niño tenía fantasías de cómo torturar y matar a mujeres jóvenes. En su adolescencia, Carl acechaba mujeres, por esta razón se cree que asesinó a su primera víctima a los 15 años. Cuando tenía 13 años, Carl sufría de meningitis, por lo que perdió el octavo grado de escuela. Su regreso a clases fue difícil, pues no podía mantener el ritmo de estudio de sus demás compañeros y recibía malas calificaciones a causa del deterioro cognitivo que le ocasionó la meningitis. En ese entonces, Carl también era molestado severamente por los jóvenes más grandes de la escuela.

Con sólo12 años Carl tenía fantasías de cómo torturar y matar a mujeres jóvenes. En su adolescencia, Carl acechaba mujeres, por esta razón se cree que asesinó a su primera víctima a los 15 años. 

El 29 de junio de 1969, Carl de 15 años sintió la necesidad de obedecer a sus macabras fantasías, es así que, mientras hacía su ruta de entrega de periódicos, tocó la puerta de Joan Gave de 26 años. Cuando la joven contestó a la puerta, Carl la golpeó hasta dejarla inconsciente y luego siguió con su ruta, como si nada hubiera sucedido. Cuando Joan recuperó la conciencia de inmediato contactó a la Policía. Carl fue arrestado en su casa por abusar físicamente de Joan Gave y terminó en la Clínica Lafayette en Detroit para recibir tratamiento psiquiátrico.

Durante la evaluación clínica Carl hablaba de sus sueños, los doctores le preguntaron si los sueños lo perturbaban, pero el joven confesó que no, y que se sentía mejor después de tener uno de ellos. La respuesta preocupó a los doctores, y en su reporte dijeron que Carl era un individuo compulsivo con actitudes pasivo agresivas que trataba de controlar fuertes tendencias homicidas. Los psiquiatras creían que el joven era un peligro para la sociedad.

Tras un año de tratamiento, Carl fue liberado a los 16 años, pero regresó a la clínica en 9 ocasiones para recibir ayuda psicológica. También se descubrió que el adolescente sufría de un leve retraso mental y tenía un I.Q. de 68 (el promedio es 100).

A pesar de sus malas calificaciones, el joven logró graduarse en 1973 gracias a la tutoría de su madre, su desempeño atlético como jugador de fútbol y su estatus como peleador de guantes de oro, todo lo cual le consiguió una beca deportiva en el Lane College, en Jackson, Tennessee.

Después de 3 meses en la institución académica, Carl fue expulsado por acechar y atacar mujeres y también porque era sospechoso del brutal homicidio de una estudiante. Debido a la escasa evidencia para condenarlo, la mejor opción fue expulsarlo, tras lo cual se mudó a Houston, Texas.

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El amanecer del miedo

En 1974 y con veinte años, Carl mató con 33 puñaladas en el pecho a la estudiante Gloria Steele (arriba).

En 1974, Carl de 20 años comenzó a complacer sus fantasías y sueños homicidas. El 25 de octubre del mismo año, irrumpió en el apartamento de Lenore Knizacky de 23 años, quien tras abrir la puerta comenzó a ser estrangulada por un hombre afroamericano joven. Afortunadamente la joven logró defenderse y soltarse, pero Carl escapó de la escena y la Policía no logró capturarlo. El 30 de octubre atacó nuevamente, cuando golpeó la puerta de Gloria Steele de 19 años, una estudiante de la Universidad de Kalamazoo. El hombre dijo estar buscando a una persona llamada Charles, después de que Steele le permitió entrar, fue apuñalada en el pecho 33 veces. Meses más tarde la Policía recibió un reporte de Diane Williams, quien fue atacada el 12 de noviembre por un hombre afroamericano que dijo estar buscando a Charles, Diane sobrevivió al ataque y logró ver el número de placa del vehículo donde Carl escapó.

Los oficiales pronto averiguaron que el automóvil pertenecía a un Carl Eugene Watts, una persona peligrosa con historial psiquiátrico. En diciembre de 1974, Coral fue arrestado tras ser identificado en la fila policiaca por dos mujeres que sobrevivieron sus ataques. Cuando fue interrogado dijo haber atacado a 15 mujeres, pero no admitió haber asesinado a Gloria Steele. Posteriormente el asesino fue enviado al hospital estatal de Kalamazoo para ser evaluado por psiquiatras. Los doctores lo diagnosticaron con una personalidad de desorden anti-social.

Antes de ser enjuiciado, la corte lo envió al Centro de Psiquiatría Forense en Ann Arbor, el doctor que examinó el caso de Watts llegó a la conclusión de que era un individuo peligroso y volvería a atacar nuevamente. Entonces recibió un año en prisión por atacar a varias mujeres, pero no fue culpado por el homicidio de Gloria Steele. En junio de 1976 fue liberado y regresó a Detroit a vivir con su madre…

Después de salir de la cárcel, Carl comenzó a salir con una mujer llamada Delores y la pareja tuvo un hijo, pero no se casaron. Se separaron y Carl se enamoró de otra mujer, Valeria. La pareja se casó a finales de 1979, pero su unión duro sólo 6 meses.

La esposa de Carl dijo que él tenía comportamientos extraños, violentas pesadillas y que también solía cortar todas las plantas con un cuchillo o llenar la mesa con velas derretidas. Lo más extraño era que después de tener relaciones, él salía de la casa por varias horas.

En el transcurso de ese año varias mujeres fueron atacadas, el 8 de octubre, Peggy Pochmara de 22 años fue estrangulada en su casa. En la Halloween, la reportera del Detroit News, Jeanne Clyne de 44 años, caminaba a su casa tras salir de una cita médica, pero fue asaltada durante el día en el carretero suburbano de Grosse Point Farms: Carl la apuñaló 11 veces en el pecho y la espalda. Durante este periodo, Carl trabajaba en una compañía de camiones para su padrastro. El asesino fue arrestado por la Policía en diciembre de 1979, pero la falta de evidencia le permitió salir libre.

Algunas víctimas de Carl, incluyendo a la reportera del Detroit News, Jeanne Clyne de 44 años, quien en un día de Halloween  caminaba a su casa tras salir de una cita médica cuando subitamente Carl la apuñaló 11 veces en el pecho y la espalda.

La terrorífica labor del asesino del domingo por la mañana continúo el 20 de abril de 1980, cuando la Policía llegó a la casa de Shirley Small de 17 años. La adolescente fue apuñalada 2 veces en el corazón con un instrumento similar a un escalpelo, Shirley murió desangrada en la acera.

A principios de mayo de 1980, Valeria se divorció de Carl. Para julio del mismo año Glenda Richmond de 26años fue la siguiente víctima del asesino, los oficiales encontraron su cuerpo en la puerta de entrada, la mujer fue apuñalada 28 veces en el pecho. El 14 de septiembre la ola de homicidios alcanzó a Rebecca Huff de 20 años, quien fue hallada en la entrada de su casa: su cuerpo recibió 54 puñaladas en el pecho, el mismo patrón de las victimas anteriores, la firma de Carl Watts. De inmediato se armó un grupo dirigido por el detective Paul Bunten, cuyo propósito era investigar los asesinatos de los últimos 5 meses, pero los oficiales no tenían evidencias ni testigos. El Sargento James Arthurs le informó al detective Bunten de su experiencia con el caso de Watts.

Los reportes policiacos de mujeres estranguladas en Detroit aterrorizaban a los mismos oficiales, las víctimas compartían las mismas cualidades, eran mujeres de 14 a 44 años que fueron apuñaladas o estranguladas hasta morir. Como el caso de Hazel Connof de 23 años, a la que Carl estranguló el 11 de marzo de 1980, siendo que poco tiempo después, a finales de ese mes, Denisse Dunmore de 23 años pereció ante el asesino negro y, el 31 de mayo, Linda Monteiro de 27 años también fue asfixiada brutalmente por él…

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El fin del terror

El 15/09/1980, una mujer que logró ocultarse de Carl llamó a la Policía. Al llegar los oficiales vieron desde su patrulla cómo el sospechoso buscaba desesperadamente a la mujer. Lo apresaron, pero salió libre por falta de evidencias…

En julio de 1980, Irene Kondratowiz de 22 años sobrevivió tras que un siniestro atacante cortó su cuello. Sandra Dalpe de 20 años fue apuñalada por la espalda, pero fue atendida de inmediato en el hospital.

Cuando Carl atacó a Mary Angus de 30 años en la ciudad de Windsor en Ontario, Canadá, la víctima reconoció a Watts en fotografías policíacas, pero no estaba segura si era la misma persona que la atacó. Una vez más Carl seguía libre, pero se había convertido en el principal sospechoso del detective Bunten.

El distrito de Ann Arbor se había convertido en un lugar aterrador para sus residentes, es así que el 15 de noviembre de 1980, la Policía recibió la llamada de una mujer que dijo ser acechada por un hombre. Ella se escondió en el portal de una casa, en ese momento los oficiales podían ver desde su patrulla cómo el sospechoso buscaba desesperadamente a la mujer, cuando lo detuvieron por las luces rotas de su vehículo. El sospechoso fue identificado como Carl Eugene Watts, tras revisar el carro los oficiales encontraron un diccionario con el nombre de Rebecca Huff.

Nuevamente la falta de evidencias permitió que el asesino continúe libre, pero Bunten no había terminado con él y a finales de enero de 1981, mediante una orden el detective obtuvo una muestra de sangre de Carl, quien ya era sospechoso de dos intentos de homicidios en Detroit.

En la primavera de 1981, el asesino se fue a vivir a Columbus, Texas, donde consiguió empleo en una compañía de aceite. Los fines de semana de Carl consistían en manejar más de 70 millas hacia Houston, Texas, lugar que se convirtió en su nuevo territorio de cacería.

El grupo del detective Bunten seguía de cerca los movimientos de Coral y pronto enviaron su archivo al Departamento de Policía de Houston. Durante este tiempo el asesino controló sus ansias por matar, hasta que el 5 de septiembre de 1981, Linda Tilley de 22 años fue encontrada ahogada en la piscina del edificio donde residía.

Una semana después Elizabeth Montgomery fue apuñalada en el pecho mientras paseaba a sus perros. Ese mismo mes, Susan Wolf de 21 años fue apuñalada en el brazo y en el pecho mientras regresaba a su casa tras comprar unos helados.

Según se supo luego, una de las razones por las que Carl asesinaba mujeres erar porque según él éstas tenían “ojos malvados”…Con actitud igualmente absurda y supersticiosa, luego de matar a la estudiante de Arquitectura Margaret Fossi, Carl quemó sus planos para de esa forma “matar el espíritu”… 

Una noche de enero de 1982, Phyllis Tamm de 27 años fue atacada mientras trotaba, Carl la tumbó y estranguló con sus manos y después la colgó de un árbol con una tira elástica. Dos días después el asesino rompió la tráquea de Margaret Fossi de 25 años, una estudiante de arquitectura en la Universidad Rice: su cuerpo fue encontrado en el maletero de su vehículo. Carl se llevó los planos de Margaret para quemarlos y de esta manera “matar el espíritu”. Según se supo luego, una de las razones por las que asesinaba mujeres erar porque tenían “ojos malvados”…

Michelle Maday (arriba) fue golpeada y ahogada en su bañera por Carl; Melinda Aguilar, en lugar de correr su suerte, se hizo la inconsciente y llamó a la Policía…

En los meses de febrero y mayo de 1982, Carl asesinó a Elena Semander de 20 años; Emily LaQua de 14; Anna Ledet de 34; Yolanda Gracia de 21; Carrie Jefferson de 32, y Suzanne Searles de 25.

Los homicidios terminaron el domingo 23 de mayo de 1982, cuando Carl irrumpió en el apartamento de Michelle Maday de 20 años: tras golpearla hasta dejarla inconsciente, Carl llenó la bañera y la ahogó. Ese mismo día el asesino irrumpió en el apartamento de Lori Lister y Melinda Aguilar, quienes fueron golpeadas hasta quedar casi inconscientes; mientras las 2 mujeres estaban en el suelo, Carl llenó las bañeras para ahogarlas: Lori rezó para que por lo menos su cuerpo sea encontrado, pero Melinda tenía otros planes y fingió estar inconsciente, de modo que, cuando el asesino se distrajo, ella saltó del segundo piso y pidió ayuda. La Policía, atenta a las actividades de Watts, llegó a tiempo al departamento y lo encontró intentando ahogar a Lori Lister. También se encontró el cuerpo de Michelle Maday en un apartamento cercano.

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Juicio humano y justicia natural

Tras ser aprendido, Carl se declaró culpable de sus fechorías y confesó haber asesinado a más de 80 mujeres en casi 10 años. Cuando el asesino era escoltado a la penitenciaria, dijo al juez y abogados: “si algún día me dejan libre, volveré a matar”. Años después el caso fue reabierto cuando Carl confesó haber apuñalado a Helen Dutcher el 1 de diciembre de 1979. Víctimas como Helen incrementaron con el tiempo, llegando a un total de 90 muertes, muchas de las cuales no fueron resueltas.

Carl Eugene Watts falleció a causa de un cáncer de próstata en un hospital en Jackson, Michigan, el viernes 21 de septiembre de 2007, a sus 53 años. La ley de los hombres no supo darle lo que merecía, pero la Naturaleza se encargó de darle el intenso tormento del cáncer y la pena capital que, con su infame brutalidad, era más que digno de obtener.

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FUENTES: 12345

One Comment »

  1. fran 24 abril, 2013 at 13:57 - Reply

    Una máquina de matar…

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