Anatoli Onoprienko – La Bestia de Zhitomir

admin 21 noviembre, 2016 15

Considerado el más peligroso asesino en serie de la historia de Ucrania, asesinó a 52 personas en el breve plazo de seis meses. Su móvil era el robo y acababa con la vida de sus víctimas para que no le reconociesen.

La Bestia de Zhitomir

Onoprienko reconoció haber asesinado a 42 adultos y 10 niños, entre 1989 y 1996.

El lunes 23 de noviembre de 1998, se iniciaba en la ciudad de Zhitomir (ex Unión Soviética), el juicio de un ucraniano acusado de haber asesinado a 52 personas, ante la celosa mirada de un público enloquecido que reclamaba la cabeza del acusado. Su calma contrastaba con la emoción de todos los presentes en la sala, en su mayoría jóvenes.

Después de confesar en una declaración entregada a la prensa por su abogado antes de la apertura del juicio, que no se arrepentía de ninguno de los crímenes que había cometido, Anatoli Onoprienko respondía dócilmente a las preguntas del juez; reconoció haber asesinado a 42 adultos y 10 niños, entre 1989 y 1996.

La parte acusadora ha pedido la pena de muerte, cuyo mantenimiento apoyan tres de cada cuatro ucranianos, según las encuestas, pero el verdadero problema en este complicado juicio, es impedir que el público linche al acusado. Complicado por su envergadura y duración (más de 400 testigos y por lo menos tres meses de declaraciones por delante), por sus gastos, pero también por la tensión que se respira entre los familiares de las víctimas, obligados a pasar cada día por un arco detector de metales, algo no tan corriente en ese país, mientras el acusado, encerrado en una jaula metálica, está prudentemente separado de la ira del público…

Era tan odiado que en el juicio tuvieron que ponerlo en jaula metálica. Solo así impedirían el linchamiento de esa “bestia demoníaca”

Las autoridades le describen como el asesino más terrible de la historia en Ucrania y de la antigua Unión Soviética, mientras que las familias de las numerosas víctimas lo califican de “animal”, “ser monstruoso” y “bestia demoníaca”.

Los hechos se producían entre octubre de 1995 y marzo de 1996. En aquellos seis meses, la región de Zhitomir vivió aterrorizada por una serie de 43 asesinatos que Onoprienko había ido sembrando. La Nochebuena de 1995 se produjo el ataque a la aislada vivienda de la familia Zaichenko. El padre, la madre y dos niños muertos y la casa incendiada para no dejar huellas fue el precio de un absurdo botín formado por un par de alianzas, un crucifijo de oro con cadena y dos pares de pendientes. Seis días después, la escena se repetía con otra familia de cuatro miembros. Víctimas de Onoprienko aparecieron también durante aquellos seis meses en las regiones de Odesa, Lvov y Dniepropetrovsk.

Estas matanzas incitaron a la segunda investigación delictiva más grande y complicada en la historia ucraniana (la primera había sido la de su compatriota Chikatilo). El gobierno ucraniano envió una buena parte de la Guardia Nacional con la misión de velar por la seguridad de los ciudadanos y, como si el despliegue de una división militar entera para combatir a un solo asesino no fuera bastante, más de 2000 investigadores de las policías federal y local.

Los policías empezaron a buscar a un personaje itinerante y elaboraron una lista en la que figuraba un hombre que viajaba frecuentemente por el sudoeste de Ucrania para visitar a su novia.

Con la policía tras su pista, Onoprienko puso tierra de por medio en 1989 y abandonó el país ilegalmente para recorrer Austria, Francia, Grecia y Alemania, en dónde estaría seis meses arrestado por robo y luego sería expulsado.

El monstruo operaba así: elegía casas aisladas, mataba a los hombres con un arma de fuego y a las mujeres y a los niños con un cuchillo, un hacha o un martillo. No perdonaba a nadie, después de sus asesinatos cortaba los dedos de sus víctimas para sacarles los anillos, o a veces quemaba las casas. Incluso mató en su cuna a un bebé de tres meses, asfixiándolo con una almohada.

De regreso a Ucrania sumó a los nueve otros 43 asesinatos, y poco después, ante las pruebas encontradas por los agentes en los apartamentos de su novia y su hermano (una pistola robada y 122 objetos pertenecientes a las víctimas), hallaron una razón para arrestarlo. Cuando la policía le pidió los documentos en la puerta de su casa, Onoprienko no les quiso facilitar la tarea, e hizo un esfuerzo vano por conseguir un arma y defenderse. Cuando los policías por fin lo detuvieron, Onoprienko se sentó silenciosamente cruzando los brazos y les dijo sonriendo: “Yo hablaré con un general, pero no con ustedes”. Aun así, no le quedó más remedio que confesar sus crímenes y dejar que aquellos le arrestasen.

En su declaración al juez, aparecerían otros nueve cadáveres cosechados a partir de 1989 en compañía de un cómplice, Sergei Rogozin, (quien también comparecería en el juicio).

Anatoli Onoprienko siguió los pasos del legendario Andrei Chikatilo. Ambos mataron al mismo número de víctimas, pero son muy diferentes. Chikatilo, ejecutado en 1994, era un maniaco sexual. Sólo mataba mujeres y niños, cuyos cuerpos violaba y mutilaba. A veces se comía las vísceras. Nada de esto aparece en el expediente de Onoprienko, un ladrón que mataba para robar, con inusitada brutalidad y ligereza, pero sin las escenas del maniaco sexual. Onoprienko supera a Chikatilo por el corto periodo en que realizó su matanza: seis meses frente a doce años.

Cuando ejecutaba a sus víctimas, el asesino seguía un mismo ritual: elegía casas aisladas, mataba a los hombres con un arma de fuego y a las mujeres y a los niños con un cuchillo, un hacha o un martillo. No perdonaba a nadie, después de sus asesinatos cortaba los dedos de sus víctimas para sacarles los anillos, o a veces quemaba las casas. Incluso mató en su cuna a un bebé de tres meses, asfixiándolo con una almohada.

Onoprienko, de 39 años, estatura media, aspecto de deportista, racional, educado, elocuente, dotado de una excelente memoria y desprovisto de piedad. Soltero, padre de un niño, reconoció haber tenido una infancia muy difícil: su madre había muerto cuando él tenía 4 años, y su padre y su hermano mayor lo habían abandonado en un orfanato. De adulto, para ganarse la vida, se había embarcado como marino y había sido bombero en la ciudad de Dneprorudnoye (dónde su ficha laboral le describe como un hombre “duro, pero justo”). Luego había emigrado al extranjero para trabajar de obrero durante ese tiempo, pero confesó que su fuente primaria de ingreso era criminal: los robos y asaltos.

El peritaje médico lo ha calificado como perfectamente cuerdo que puede y debe asumir las consecuencias de sus actos. El mismo se define como un “ladrón” que mataba para robar: “Mataba para eliminar a todos los testigos de mis robos”

La gente quería la muerte de Onoprienko y el presidente dijo que violaría la moratoria de pena de muerte para que pague el asesino, aunque finalmente fue liberado bajo fianza en el 2011, pese a que anteriormente declaró sobre sus víctimas: “Era muy sencillo, los veía de la misma forma en que una bestia contempla a los corderos”

Por este motivo puede ser condenado a la pena capital por crímenes premeditados con circunstancias agravantes. El presidente ucraniano, Leonid Kuchma, dijo que dará explicaciones al Consejo de Europa para violar en este caso la moratoria de ejecución de la pena de muerte que su país mantiene desde marzo de 1997. Gracias al convenio con el Consejo de Europa, 81 penas de muerte dictadas últimamente en Ucrania no se han ejecutado. La declaración del presidente Kuchma anuncia que se va a hacer una excepción con Onoprienko.

En un momento determinado de la investigación, el acusado afirmó que oía una serie de voces en su cabeza de unos “dioses extraterrestres” que lo habían escogido por considerarlo “de nivel superior” y le habían ordenado llevar a cabo los crímenes. También aseguró que poseía poderes hipnóticos y que podía comunicarse con los animales a través de la telepatía, además de poder detener el corazón con la mente a través de unos ejercicios de yoga.

¿Enfermo mental o maniaco homicida? lo primero podría declararlo imputable, y lo segundo, condenarlo a la pena capital… Los psiquiatras, sin embargo, han diagnosticado que el hombre está perfectamente “cuerdo” y la mayoría quiere que pague por los homicidios. El mismo Onoprienko resumía así la filosofía de su carnicería:

“Era muy sencillo, los veía de la misma forma en que una bestia contempla a los corderos”.

Finalmente Anatoli Onoprienko fue declarado culpable pero la pena de muerte le fue conmutada por una cadena perpétua, hasta el día 18 de septiembre de 2011, día en que el inmisericorde asesino fue liberado bajo fianza.

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NOTA: El texto expuesto pertenece a la autora Margarita Bernal

Originally posted 2011-04-13 15:07:58. Republished by Blog Post Promoter

15 Comments »

  1. daniel 5 noviembre, 2012 at 19:36 - Reply

    individus como onoprenco deben ser serradas o ekzecutadas es un psijopataaaaa total sin remordimientos.Preocupante es ke esta mui orguloso de sus aktos, todo lo ve como una misia como el dice, porke no kreo nada de eso ke dice ke les mataba peke no los conocen .NO kreo de eso para mi este defekt de naturalesa disfrutaba de matarrr

    • Giuliettha 8 noviembre, 2015 at 5:08 - Reply

      ¿En qué idioma escribís? Daniel, sos un asesino serial de palabras. A cultivarse un poquito, por favor.

  2. daniel 5 noviembre, 2012 at 19:37 - Reply

    era un sadico

  3. marcelo 27 noviembre, 2012 at 3:35 - Reply

    No queda claro. ¡despues de tantas muertes! ¿sale de prisión pagando una fianza? Si es así, ¿que clase de justicia tienen en ese país?

  4. Gackt 28 diciembre, 2012 at 17:59 - Reply

    Esta libre????? corran por sus vidasssssssssssssssssssssssssss…….

  5. Mon 9 enero, 2013 at 15:40 - Reply

    Los locos son los que lo juzgaron, por dejarlo libre.

  6. escye 17 enero, 2013 at 21:32 - Reply

    Bueno, no podemos juzgar a nadie ya que debemos tener en cuenta que cada hombre es un mundo en su cerebro, además no hay remedio en las distorsiones mentales o emocionales de los humanos, con los cuales se deben tener especial cuidado, sobre todo cuando pierden noción de lo bueno o malo, ya que lo bueno para ti es malo para otros y viceversa, por eso lo único que nos queda es tratar de sobrevivir como lo que somos y no tratar de tocar con humanos que muestran su verdadero rostro. Además, cuántos homicidas han actuado en nombre de países y religiones pero son aclamados como héroes solo porque no se encuentran dentro del marco de lo malo. Contra eso no se puede competir y solo lo entienden los que viven ciertos eventos tan catastróficos. Bye

    • Lucas 5 septiembre, 2013 at 17:08 - Reply

      Creo que Manson aprobaría tu entrada en La Familia. Es justo lo que él lleva defendiendo durante años.

  7. Paola 11 junio, 2013 at 5:41 - Reply

    Según sé, este hombre dijo en una ocasión: “será mejor que me maten, porque si salgo seguiré matando y será diez veces peor”. No he encontrado mucho pero me gustaría saber qué hace desde el 2011 en que está libre.
    No sé de las leyes de su país, pero se me hace ilógico dejar salir a un hombre así de violento. Los psicópatas NUNCA se regeneran, está comprobado..

    • LUGE 9 septiembre, 2013 at 21:16 - Reply

      A el no lo diagnosticaron como psicópata; El peritaje médico lo califico como perfectamente cuerdo que puede y debe asumir las consecuencias de sus actos. El mismo se define como un “ladrón” que mataba para robar: “Mataba para eliminar a todos los testigos de mis robos” y en cuanto al sistema penitenciario de Ucrania es uno de los mejores en el mundo desde sus instalaciones hasta la readaptacion social… claro que no exime los actos que cometió… mi humilde opinión es la pena capital para estos individuos que saben lo que están haciendo

  8. GONZALO C 5 septiembre, 2013 at 18:07 - Reply

    Déjenme decirles que intentó salir en libertad el 2011 pero fue negada la petición, luego el 2013 un 27 de agosto a los 54 años de edad, muere de un ataque al corazón.

  9. Mary 6 septiembre, 2013 at 15:48 - Reply

    Susto que lo dejaran salir pero al parecer eso no pasó ya que falleció en la cárcel de Zhytomyr el 27 de agosto de 2013, a los 54 años, a consecuencia de un ataque al corazón….

  10. Gus 22 noviembre, 2013 at 1:02 - Reply

    Yo creo que la sociedad y la justicia sovietica estan mas enfermas que el mismo monstruo ahora bien diganme que pasara cuando este asesino vuelva a sus crimenes sabiendo que en su momento fue por culpa de jueces y contituciones ineptas, por estas falencias en la justicia se va dando una sociedad enferma y timorata y criminales mas cinicos y depravados sabiendo q esta gente sucia jamas se regenera pienso que al cancer se lo elimina de raiz Debemos sentar precedentes y hacer algo por cambiar estos absurdos porque estos problemas atanen a toda la raza humana sin distingo basta de ser tan blandos con estos monstruos sanguinarios

  11. lori 3 enero, 2014 at 19:07 - Reply

    que haga la gente justicia con sus manos

  12. ilenmartinez-1971@hotmail.com 7 agosto, 2016 at 4:08 - Reply

    NO 3ENTIENDO A LA JUSTICIA YO PENSE QUE SOLO LA JUSTICIA DE MEXICO ERA DE CARICATURA PERO ME DOY CUENTA DE QUE EN TODAS PARTES SE CUECEN HABAS COMO QUE SALIR POR FIANZA ESO ES NO TENER MANERA DEVERAS

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