Albert Fish – El Abuelo Asesino

admin 29 febrero, 2012 23

Nadie podía haberse imaginado que ese abuelito entrañable de más de 65 años, de rostro demacrado, cuerpo encogido y fatigado, cabello y bigote gris, y ojos tímidos, podía esconder una personalidad tan cruel…

El Abuelo Asesino

Tras la apariencia de abuelito bonachón había una personalidad con rasgos como sadismo, masoquismo, castración y autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, homosexualidad, coprofagia, fetichismo, canibalismo e hiperhedonismo.

Nadie podía haberse imaginado que ese abuelito entrañable de más de 65 años, de rostro demacrado, cuerpo encogido y fatigado, cabello y bigote gris  y ojos tímidos, podía esconder una personalidad con rasgos como los que revelaba su informe psiquiátrico: sadismo, masoquismo, castración y autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, homosexualidad, coprofagia, fetichismo, canibalismo e hiperhedonismo.

Fish nace en 1870. En su familia existen numerosos antecedentes de perturbación mental, empezando por su madre que oye voces por la calle y tiene alucinaciones, dos de sus tíos internados en un psiquiátrico, un hermana demente, un hermano alcohólico, etc.

Desde muy niño se siente atraído por el sadomasoquismo, se divierte infligiendo dolor a los demás y sobre todo a él mismo. Sigue con atención los artículos de crímenes en la Prensa, y colecciona sobre todo aquellos de los asesinos en serie caníbales, con los que se siente identificado.

A los veinte años mantiene relaciones homosexuales y ejerce la prostitución homosexual en Washington, en dónde viola a un niño y asesina a su primera víctima.

En esa época comienza a sufrir alucinaciones de tipo religioso y vive obsesionado con la idea del pecado, creyendo que la única forma posible de expiación es a través del sacrificio personal y el dolor.

Fish adoraba frotar su cuerpo con rosas espinosas, masturbarse mientras se flagelaba la espalda e introducirse agujas (arriba, una radiografía de su pelvis), entre otros tormentos…

Él mismo se inflige castigos masoquistas automutilándose, frotando por su cuerpo desnudo rosas con espinas, hundiéndose agujas de marinero en la pelvis y en los órganos genitales… en una ocasión es sorprendido en su habitación completamente desnudo, masturbándose con una mano y con la otra golpeándose la espalda con un palo del que sobresalen unos clavos. A cada golpe grita de dolor, mientras la sangre se desliza por sus nalgas.

Oficialmente, fue detenido ocho veces: la primera por tentativa de estafa, luego por robo, por pago con cheques sin fondos, por cartas obscenas a los anuncios de agencias matrimoniales de los periódicos.

En alguna ocasión afirma ser Jesucristo, que San Juan le habla y que el mismo Dios le ordena cometer sacrificios humanos.

Lo internan tres veces en un hospital psiquiátrico, dejándolo salir al poco tiempo en cada ocasión tras considerar que no es peligroso ni está loco, sino que simplemente sufre una personalidad psicopática de carácter sexual.

A pesar de todos estos delitos, la Policía neoyorquina tardaría nada menos que seis años para poder inculparlo por asesinato.

“Escuchaba voces que me decían cosas y, cuando no las comprendía todas, trataba de interpretarlas con mis lecturas de la Biblia… entonces supe que debería ofrecer uno de mis hijos en sacrificio para purificarme a los ojos de Dios de las abominaciones y los pecados que he cometido. Tenía visiones de cuerpos torturados en cualquier lugar del Infierno…”

Albert Fish fue capturado por la Policía el 13 Diciembre de 1935, cosa que se logra a través de una carta de Fish enviada a la madre de la víctima que había secuestrado, en donde le cuenta sus aficiones por el canibalismo y cómo se decidió a probar carne humana por primera vez con el cuerpo de su hija.

Fish fue arrestado tras haber cometido la torpeza de enviarle una carta a la madre de una de sus víctimas.

“Querida señora Budd:

Hace algunos años, mi amigo el capitán John Davis, zarpó de California hacia Hong-kong, que por aquel entonces padecía los problemas del hambre. Las calles se habían vuelto muy peligrosas para los niños entre 9 y 12 años porque tenían la costumbre de matarlos y cortarlos en pedazos y vender su carne como alimento.

Antes de zarpar mi amigo, raptó a 2 niños, los mató, cortó en pedazos, guisó su carne y se la comió.

Esa es la razón de que hace algunos años yo acudiera a su casa el 3 de junio de 1928 con el pretexto de acompañar a su hija a la fiesta que daba mi hermana. Me la llevé a una casa abandonada, que había en Westcher County, donde la estrangulé, la corté en pedazos y comí parte de su carne. Tranquila, no me la tiré: murió siendo virgen.”

Tras leerla y sufrir un gran shock, se puso en contacto con la Policía, que tras investigar logró encontrar la procedencia de la carta, siguió la pista de Albert Fish y lo arrestó el 13 de diciembre.

En su declaración afirmó que, tras matar a la niña, le cortó la cabeza con un trinchante y partió su cuerpo en dos con una sierra a la altura del ombligo.

Durante el juicio, el monstruo contó con descaro lo que hizo a una niñita: “Cuando me vio desnudo se echó a llorar y quiso huir, pero la alcancé. La desnudé, se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para llevarme a casa toda su carne, cocinarla y comérmela. No pueden imaginar cuán tierno y sabroso estaba su culito asado”

“…Decidí comérmela. La llevé a una casa abandonada en Westchester en la que me había fijado. En el primer piso me desvestí completamente para evitar manchas de sangre. Cuando me vio desnudo se echó a llorar y quiso huir, pero la alcancé. La desnudé, se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para llevarme a casa toda su carne, cocinarla y comérmela. No pueden imaginar cuán tierno y sabroso estaba su culito asado. Tardé nueve días en comérmela por completo. No me la tiré, aunque hubiese podido hacerlo de haberlo querido, murió virgen”.

El propio Fish lo reconocería: “No soy un demente, sólo soy un excéntrico. A veces ni yo mismo me comprendo”.

Una vez detenido, se confiesa además autor de otros muchos crímenes y demás aberraciones que había estado llevando a cabo durante toda su vida: su deseo irresistible de comer carne cruda las noches de luna llena, que le valdría el apodo de “el Maníaco de la Luna”, sus crímenes más atroces, algún acto de vampirismo como el caso de un niño de 4 años al que flageló hasta que la sangre resbalaba por sus piernas, luego le cortó las orejas, la nariz y los ojos, le abrió el vientre y recogió su sangre para bebérsela a continuación, además de desmembrarlo y prepararse un estofado con las partes más tiernas.

También narra la historia de un joven vagabundo al que obligó a realizar toda clase de actos sádicos, masoquistas y coprófagos durante dos semanas, además de cortarle las nalgas en varias ocasiones para beber su sangre. Finalmente intenta cortarle el pene con unas tijeras, pero cambia de opinión al ver el sufrimiento del chico y, arrepentido, le da diez dólares dejándolo huir.

Ante el psiquiatra explicó que por orden divina se veía obligado a torturar y matar niños, y que el comérselos le provocaba un éxtasis sexual muy prolongado.

Los hijos de Fish contaron cómo habían visto a su padre golpeándose el cuerpo desnudo con tablones claveteados hasta hacer brotar sangre.

Durante el juicio quedó probado que realizó todo tipo de perversiones con más de 100 niños matando además a 15. Se descubrió también su extraño gusto por hacerse daño a sí mismo, uno de sus sistemas favoritos era clavarse agujas alrededor de los genitales. Una radiografía descubrió un total de 29 agujas en el interior de su cuerpo (algunas con tanto tiempo que habían empezado a oxidarse). Le gustaba comerse sus propios excrementos, o introducirse trozos de algodón empapados con alcohol dentro del recto y prenderles fuego En otras ocasiones había intentado introducirse agujas debajo de las uñas, pero no tardó en renunciar a ello cuando el dolor se hizo insoportable.

Hasta en sus últimos momentos Fish fue un gran masoquista pues, justo antes de ser conducido a la silla eléctrica, dijo entusiasmado: “Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que todavía no he experimentado” 

Estas declaraciones acerca de sus víctimas le cuestan a Fish la sentencia de culpable por crímenes con premeditación tras diagnosticarlo psicótico, pero cuerdo.

Es condenado a la silla eléctrica y ejecutado en la prisión de Sing Sing el 16 de enero de 1936.

Cuando se le preguntaba por la cifra exacta, respondía sonriendo: “Por lo menos cien”.

Tubo una sorprendente reacción después de ayudar a los guardias a colocarle los electrodos, y se mostró entusiasmado.

Albert Fish se llevaría a la tumba su mayor secreto, el número de personas que habría asesinado. Las opiniones de los psicólogos son contrastadas en ese aspecto, unos hablan de varios centenares de víctimas, mientras que otros estiman que no hubo más de cincuenta. Finalmente se le acusa de haber asesinado un total de 15 niños, la gran mayoría procedentes de las capas más pobres de la población

“Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que todavía no he experimentado…”, dijo antes de ser ejecutado.

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FUENTES: 12

23 Comments »

  1. Raul 25 octubre, 2012 at 16:51 - Reply

    Ni de creer a este abuelo fue un estuche de perversion y loquera

  2. LoL 8 noviembre, 2012 at 22:42 - Reply

    Dios santo que tipo mas raro…..

  3. Deex 19 noviembre, 2012 at 13:58 - Reply

    Me impresiono un poco lo de las agujas por debajo de las uñas.. el gusto por el dolor que sentía esta persona nunca lo vamos a imaginar, con tan solo pensarlo me dan escalofrios! Excelente articulo!

  4. gra 23 diciembre, 2012 at 2:45 - Reply

    Es obvio que a este ser de alguna manera se lo puede llamar “diablo”: él mismo anciaba sentir dolor y obiamemte hacerle el mas cruel daño pocible a todas sus víctimas que lamentablemente solo eran criaturas sin defensa alguna

  5. MARY FER 12 febrero, 2013 at 19:06 - Reply

    Que Horror!!! estoy leyendo esto y no puedo creer todo lo que estos tipos son capaces de hacer sobre todo con seres indefensos..

  6. Karla 25 febrero, 2013 at 6:37 - Reply

    Que estuche de monerias era este tipo y sinico como todos los sicopatas

  7. Paola 29 marzo, 2013 at 18:43 - Reply

    Que gran terror produce su mirada….

  8. javier estepario 6 abril, 2013 at 18:56 - Reply

    De plano un ejemplar de psicópata a los extremos de la psicopatía, su perfil muestra diversidad de perversiones y desviaciones, aunque sus victimas eran niños en mayoría quizás o lógicamente por su avanzada edad, le quita méritos lo noto algo cobarde pero repitiendo quizás o lógicamente por su edad… aunque sus aberrantes acciones, masoquismo, y desviaciones, son casi inimaginables … Ted Bundy sigue siendo para mi la punta de los asesinos seriales. sin dejar de destacar al gran Charles Manson…

    • Peccavimus the Ripper 10 diciembre, 2013 at 22:40 - Reply

      Charles Manson no mato a nadie, al menos no personalmente.

      • OMG 20 febrero, 2014 at 21:20 - Reply

        Pero los cargos van contra el porque fue el que los mando a matar, pensa en los grandes dictadores como hitler o stalin, puede ser que no hayan matado a nadie personalmente pero los cargos van contra ellos por ser la mente que planifico todo

  9. Paola Corrillo 30 abril, 2013 at 23:34 - Reply

    Wooow…!! una persona realmente enferma, sus aberrantes acciones dejan sin palabras….

  10. Dragon Rojo 3 mayo, 2013 at 7:40 - Reply

    Es una pena que mataran a este hombre demonio ya que es digno de estudio.
    La mente humana no tiene límites. Amigos, esto es peor que el danta, tengan cuidado, jajaja .

  11. Daniela 4 mayo, 2013 at 21:55 - Reply

    ayy por dios!! es como un Hannibal Lecter!!! :O

  12. andi 7 mayo, 2013 at 3:14 - Reply

    wuauu ame esta pagina!, es increíble el indice de maldad,porque las tenia todas, Ademas considerando la epoca en la cual ejecuto sus crímenes es aun mas interesante, debio de ser un caso muy difícil de resolver. Igual el peor castigo habria sido dejarlo vivo, encerrado, alejado de sus placeres, no con la silla electrica, su comentario fue escalofriante.

  13. octavio 24 junio, 2013 at 15:42 - Reply

    Si todo el mundo sintiera ese placer por el dolor no habría suicidios

  14. Amanda 3 julio, 2013 at 14:54 - Reply

    “Tras la apariencia de abuelito bonachón había una personalidad con rasgos como sadismo, masoquismo, castración y autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, homosexualidad, coprofagia, fetichismo, canibalismo e hiperhedonismo”……… Me cago en la puta, ese octogenario si estaba loco

  15. magnolia rondon 17 agosto, 2013 at 14:11 - Reply

    q loco ese tipo

  16. Lucas 4 septiembre, 2013 at 0:03 - Reply

    Me gustaría pedir a los moderadores de la página si pueden dejar de asociar la homosexualidad a la perversión. Hablar de que Berdella de hizo gay por una violación o decir que este entrañable abuelito, entre otras perversiones, era homosexual, pude de resultar ofensivo para los gais.

  17. Robles 20 septiembre, 2013 at 4:09 - Reply

    Pobres de los inocentes q tienen q sufrir con las perversiones de estos gengendros del mal.porque ellos en realidad no sufren para nada.

  18. Titan 30 octubre, 2013 at 23:49 - Reply

    Segundo artículo en el que relacionan homosexualidad como ‘causa de’ desvaríos. ¡Hombre, hay que ser más serios! La homosexualidad no tiene nada que ver con eso. Expliquen entonces los asesinatos de otros tantos seriales que eran heteros.
    No es muy profesional estar incluyendo lo de la homosexualidad.

  19. Yaya 7 noviembre, 2013 at 0:50 - Reply

    Abuelo loco eso se merecía por matar a esas pequeñas criaturas débiles

  20. steven 9 diciembre, 2013 at 4:22 - Reply

    La homosexualidad es un transtorno mental, cualquier cosa que se desvie de la reproduccion normal es un transtorno, un zoofilico es igual de enfermo que un gay

    • lily 4 abril, 2014 at 21:24 - Reply

      Steven, la homosexualidad no es un trastorno mental; ni una “preferencia” sino una orientación.

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